Intentó cogerlo por todos los medios pero tuvo que conformarse con ser salpicada por la rueda trasera del jodido autobús. Fue entonces cuando decidió terminar con aquella historia. Metió la mano temblorosa en su bolso y buscó entre sus cosas el cuaderno gris. Lo abrió por la última página y escribió la palabra FIN.
Principio
19 08 2010Comentarios : Deja un Comentario »
Etiquetas: amor, fin, gris, microrelato
Categorías : Otro perrito piloto
¡Que viene agosto!
2 08 2010
Tengo ganas de hacerlo bien, de ir poco a poco, de remendarme bien todos los agujeros. Estos días ando encogido. Pequeño. Mudo. Intento arcordarme de cómo era yo antes. Cuando no quería a nadie. Bueno cuando no había nadie. Supongo que el amor si estaba, como un cepillo de dientes que guardas en el armario del baño. Un cepillo sin usar. En cuanto me descuido, tristura. Veo llorar a los atletas en el podio y me acuerdo de los muñequitos quitapenas que hemos hecho estos días de campamento. Busco entre la ropa sucia el papelito que les dimos a los chavales y lo repito como un mantra. No sé si servirá de mucho. Pero al menos me desata el nudo de la garganta…
Los muñecos quitapenas quitan las penas que tengo, se las cuento muy bajito y me las curan en silencio, y debajo de mi almohada duermen siempre mis muñecos, y si tengo una pena yo sin ella me despierto.
Comentarios : 5 Comentarios »
Etiquetas: agosto, amor, cepillo de dientes, perdido, quitapenas, tristura
Categorías : No la he inventado yo
Valdespartera lovers
1 02 2010
Los coches que pasaban por la rotonda no reparaban en ellos, tenían difícil competir con el derroche de watios que siempre supone una feria. Al principio eran solo dos siluetas recortadas entre los monstruosos bloques de otra protección oficial sobrevalorada. Pero cuando paré el coche etraron en foco, ahí estaban, delante del paso de cebra sin percatarse de que el semáforo les pedía que pasaran. Se besaban con la urgencia que lo hacen los adolescentes, aislados del mundo en una burbuja en la que seguramente sonaban palabras dulcificadas con tontas terminaciones y un despliegue de caricias a simple vista ya caducadas.
Él se sentía como una estrella de cine mudo, seguro de sí mismo y con una sonrisa irresistible que remataba los surcos que abría su mirada. Ella tenía la certeza de estar haciendo una locura a sus treinta y cinco, que le hubiese gustado hacer a los quince. Nada podía detenerlos. Ni el chándal de tactel rosa con franjas verdes que oportunamente había elegido ponerse ella, ni la chaqueta azul acolchada de rombos que para una ocasión como esta guardaba él. Ellos se besaban, el conductor de mi derecha parecía buscar desesperadamente sintonizar la COPE y el que tenía detrás buscaba desesperadamente algo perdido en lo más profundo de sus fosas nasales. Todos buscando sin ser conscientes que estaban tan cerca los que ya habían encontrado. El semáforo se puso verde, el beso no tenía pinta de terminar y un claxon salido desde el más ruin anonimato me obligo a meter la primera, fijar la vista al frente y acelerar.
Comentarios : 3 Comentarios »
Etiquetas: amor, locura, semáforo, tactel, Zaragoza
Categorías : No la he inventado yo


