Avellanas garrapiñadas

11 02 2012

Muchos días sin escribir, entre el frío, organizar papeles, las tareas siempre pendientes y trabajar un poquico… no llego a todo. Además llevo unos días detrás de una receta para poner en el blog e inaugurar así otra nueva sección. Resulta que el otro día al volver del pueblo, entre verduras varias, magdalenas y huevos de corral, encontré una sorpresa. Mi madre había metido un bote de algo que parecían almendras garrapiñadas, pero especialmente feas. ¡Redios eran avellanas! así que la llame para ver si era cierto lo que veían mis ojos y de paso hacerme con la receta y colgarla en el blog. El resultado: empate. Estaba en lo cierto con lo de las avellanas y según ella no le habían salido muy bien porque era la primera vez que lo hacía, pero de darme la receta nada de nada. Las había hecho a ojo, así que me quedo con las ganas de poner aquí la receta. Tal vez próximamente. O tal vez no. Con las madres nunca se sabe.





Cambio_changement

24 10 2011

He bajado al pueblo escuchando un disco que hace siglo y tres cuartos me grabo special_k, uno de tecnotriste (que diría Algora). Llevaba un cargamento de pantalones cortos y nikis, que buscaban refugio para pasar el invierno. Todo ha sido orden este domingo. Con mi madre hemos hecho un improvisado invernadero donde hemos metido las macetas que ya han cumplido con su temporada. He estado dándole vueltas al asunto y he llegado a la conclusión de que acabamos pareciéndonos a nuestros progenitores (a y b), aunque uno no quiera. Mi madre y yo compartimos una pasión estúpida por las plantas, no tenemos ni idea, pero ahí estamos, transplantando, moviendo de sitio, mezclando… unas veces sale bien y otras pasan rápidamente a los cajones del olvido ¡fiemo para otras!

Justo cuando hemos terminado se ha puesto a llover y todo se ha inundado de ese olor, al que yo me sigo negando a llamar ozono.





To make ganchillo

16 12 2010
Sí. Vale. Es cierto. Tengo que reconocerlo. Estoy haciendo ganchillo. Ala, ¿ya estais contentos?. Tampoco es tan raro ¿no?. Toda la vida viendo a mi madre mover el palico ese pues… no es tan raro que a uno le apetezca. Aunque el gusanillo me pico este verano en las pozas, allí entre cremas solares, meriendas improvisadas y salpicaduras varias. Ahora nos hemos organizado un poco y de vez en cuando comemos (sí, porque somos varios), o tomamos café y avanzamos a trompicones. Gran parte de la culpa la tiene nuestra profe (que no le gusta que ponga su nombre en el blog), que nos compra las lanas y los ganchillos, también me regaló el coleccionable ese de ganchillo fácil, que no es que sea muy fácil, todo sea dicho. Además tiene muuuuuuuucha paciencia con nosotros, ¡más majica! así que Sra. Profe. Gracias. Cuando tengamos alguna labor digna, os la enseñaré por aquí, seguro. La foto de hoy es solo para que veais mis (duros) comienzos.

Y ya que estamos hablando de esto… ayer al bostezar ostentosamente en un bar de Ayerbe, una señora me dijo “¡niño vaya mal temple llevamos!” casi con la misma familiaridad que una abuela la semana pasada, al preguntarle por donde caía una dirección me dijo “yo te acompaño que vivo por ahi, amante“. No hay duda, hay algo en mi mirada que me delata. Ellas lo supieron sin que yo les dijese nada. Ellas también hacen ganchillo. Somos uno. No hay duda.





1010 en el 2010

7 03 2010


Era el cumple de mi madre, al llegar a casa y apagar el coche me fije en el número que marcaba el cuenta kilómetros 1010. Pensé que esta es una cifra irrepetible y claro de allí a pensar que por extensión todos los momentos son irrepetibles, me llevo dos segundos. No sé, creo que a veces paso por la vida de puntillas y soy incapaz de vivir las cosas con la intensidad que merecen. El ahora es irrepetible y de nada me sirve el buscarle excusas. Y que no se me olvide que a los 10.000 toca revisión.








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 67 seguidores