Lo más importante de CREZCO & MALETAS PERDIDAS

9 03 2012

Estos dos los he agrupado porque tienen la portada verde. Buena razón ¿no?. A ver buscando algunas más os podría decir que ambos me los regalaron y que también sé que los compraron en la misma tienda. Fin de las coincidencias.


CREZCO. Ben Brooks.
Este lo devoré a los dos días de regalarmelo. Y porque yo mismo me fuí poniendo freno, si no creo que me dura un par de horas. La verdad es que le tenía muchas ganas y parece que el verde es mi color fetiche con Blackie Books, al menos por el momento. Tenía miedo de que fuese un bluff Al fin y al cabo el autor viene ya señalado como “la estrella literaria de una nueva generación” y eso siempre da miedito. Veinte añitos tiene el chaval y ya va por su quinta novela (aunque es la primera que se publica en nuestro país).

El punto de partida de la novela no parece demasiado original: la enésima revisión de la historia de tintes autobiográficos que recoge esos años confusos en los que mudamos la piel de la infancia por otra nueva. Una piel que ni sabemos muy bien para qué sirve, ni parece ajustarse demasiado a nuestra original forma de ver la vida. Yo ya no sé la de veces que me he leido esta novela. Sí, otro Guardián entre el centeno, pero que se mueve con soltura entre las coordenadas de nuestro tiempo. Sí, otro Menos que Cero, pero con un personaje más accesible para los que no nos hemos criado bajo el sol de la costa oeste. Sí, otro Contacto. Sí otro Azul casi transparente… pero este con un prota más lucido, con más sentido del humor y al que le gusta beber té en tazas de Harry Potter, después de sus juergas. Una fotografía de una juventud, amoral, inquieta, hedonista pero a la vez tierna y desprejuiciada. De lo mejorcito que ha caido por mis manos últimamente. Tanto que no os pongo aquín ningún extracto.

MALETAS PERDIDAS. Jordi Puntí
Este lo he ido leyendo a ratos sueltos y la verdad es que me he pegado casi un añito. Eso puede que haya jugado en su contra ya que no he llegado a quedar atrapado en la compleja red de revelación paulatina de secretos, que se propone. Además algunas de las voces que el autor otorga a los personajes, me chirría. Una pena. En las librerías debería de acumularse en la estantería que recoja el género “me enveneno de Barcelona” junto a obras de Ruiz Zafón y sobre todo de Eduardo Mendoza. Una novela entretenida, amable que se lee sin más.

La sorpresa viene cuando casi al final me doy de morros con un párrafo, que desde luego pienso adjuntar cada vez que me pidan un tonto C.V.

La biografía que dejamos a nuestro paso es como el rastro de una serpiente en la arena: he aquí un artificio que a menudo nos conforta. (…) Pero la vida es otra cosa. El sentido de la vida es la vida misma, aquello que construimos cada día sin ser conscientes de ello. Por eso, cuando las vivimos, la mayoría de las situaciones no tiene ningún significado especial. El espejismo del sentido viene después. Nos sentamos en un café, hablamos con un amigo y justificamos el pasado mirando atrás. Lo ordenamos. De la necesidad de entender nuestros días hacemos virtud.
Este proceso tampoco se aleja mucho del hecho de resumir unas vacaciones de verano en una postal idílica, con cuatro tópicos garabateados a última hora (para que nuestros parientes o amigos las reciban cuando ya estamos de nuevo en casa, sanos y salvos). Reducimos la vida a unas cuantas palabras, la simplificamos, pero su autentico sentido es complejidad, contradicción, incertidumbre.





BRINDIS. Ismael Grasa

25 07 2010

Hace tiempo que estaba en la estantería pero no le había hecho mucho caso, pero como nada es para siempre… me lo he ventilado en un fin de semana de piscina. Este lo compré porque el anterior libro de relatos de Grasa, me había encantado (aunque tenía una de las portadas más horrorosas que se puedan diseñar), creo que le dieron un premio y todo. Pero bueno esto es otra historia porque para empezar es una novela y aquí muchos de los trucos del relato sirven de poco. El libro tiene un arranque esplendido, la familia, la infancia, las pequeñas miserias cotidianas, todo narrado con ese frío bisturí que a mi tanto me gusta. Párrafos parcos en palabras y donde toda emoción parece tener delante su dique insalvable, del cuál poco se llega a saber. Aunque entre tanto desapego siempre hay algún que otro rayo de ternura. Como buen texto iniciático también tiene cierta dosis de viajes, al que le añade una pizca de realismo sucio con especial atención a sus encuentros sexuales. Una entrada titubeante en la edad adulta completa la novela. Después de leerlo podría unirme a esos que dicen que Ismael Grasa y Cristina Grande son las grandes promesas de la literatura aragonesa, pero claro para ello tendría que tener alguna extraña razón que me llevase a pensar que ese género existe.

Una novela de trazo uniforme pero de intensidad desigual, que deja cierto regusto de oportunidad fallida.





EL ARTE DE VOLAR. Antonio Altarriba / Kim

6 06 2010

Seguramente habréis oído hablar de este libro, bueno comic, perdón novela gráfica… porque parece que hay cierta unanimidad en que se va a convertir en la punta de lanza de nuestro país en el terreno que hasta ahora habitaban Maus, Jimmy Corrigan, Persepolis
Yo lo he ido leyendo a ratos entre los exámenes y desde el día que pase su última hoja tengo que reconocer que estoy noqueado. Puñetazo en el estómago. Y eso que lo empece sin fe, porque no soy de los que les apasiona el tema de la guerra civil. Pero claro esto va más allá de la guerra. Es una historia de perdedores, donde la(s) guerra(s) esta ahí, pero solo como un elemento más. Supongo que estoy bajo estado de shock porque justo cuando lo cerré me entro un miedo atróz al descubrir que yo seré de los que nunca aprenderan a volar.
Me ha pillado sin saber, sabiendo, dándole vueltas a esto del sentido de la vida, en un momento el el que me estoy dando de bruces con algo que hasta hace poco desconocía que tenía nombre, la adultez media según mis libros de texto. En el itunes suena Christina Rosenvinge con esa canción de sonoridad “velvetiana” que es A contrapelo y yo me disparó en todas las direcciones ¿todo esto para qué? ¿merece la pena? ¿dónde poner las energías? ¿qué hacer para que lo urgente no se imponga a lo importante? ¿sé ahora lo que es importante? ¿después de todo qué te queda? y claro allí esta todo ese miedo que acumulo a las respuestas que contengan la palabra nada.

Cómpratelo, cógelo en la biblioteca, pídemelo. Róbalo si hace falta. Pero este también tienes que leerlo. Recupero aquí algunas líneas del prólogo que ha escrito Antonio Martin y que hablan por si solas; “La vida del protagonista es la de los humillados, la de los muchos españoles sin tierra, sin trabajo, sin pan y sin techo, la de los perdedores, la de los derrotados… no tiene nada de excepcional y por ello es más interesante, ya que él solo es uno más entre los millones de españoles que vivieron cuanto la historia les trajo…”
“Al igual que otros muchos hombres y mujeres de su tiempo, intentó consturir un mundo más justo y la Historia le dio la espalda, quiso volar con las alas de la esperanza y acabó estrellándose.”




Pedro Páramo

22 02 2010


Que voy a decir yo de esta novela que no se haya dicho. Pues entonces mejor me callo. Solo que hay que leerla, sobre todo si tu vida pasa por una etapa mejicana,como parece que lo hace últimamente la mía. A alguno de vosotros tal vez no os guste, me consta que mucha gente odia este texto porque le recuerda a sus tiempos de lectura obligatorias en el instituto, pero como a mi no me obligaron a leer nada… pues no lo he aborrecido. Si tienes edición comentada, deja las explicaciones para luego, para la segunda lectura. Por cierto, un último consejo si tienes el equipo de sonido cerca, dale al play y sube “la voz” a esas rancheras.

”Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba llleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso. Estuvo un rato allí desfigurada, sin dar ninguna luz, y después fue a esconderse detrás de los cerros.”





¡Viva la novela!

26 10 2009
Leo en la autobiografía crítica de Charles Darwin lo siguiente:

El punto en que cambió mi espíritu fue éste: hasta que conté treinta años, o poco más, me proporcionaba gran placer la lectura de poesías, de las obras de Milton, Gray, Byron, Wordsworth, Coleridge, Shelley, y siendo niño me entusiasmaron los dramas históricos de Shakespeare; también hubo época en que eran para mí cosa deleitosa la pintura y la música. Pero después no he podido soportar un verso: recientemente he tratado de leer a Shakespeare y me ha aburrido intolerablemente; asimismo he perdido el gusto por la música y la pintura: la primera en vez de producirme placer, me ha hecho pensar más en el trabajo que ocupaba mi ánimo. En cambio, las novelas que son obras de imaginación, dan asombroso descanso a mi mente, aunque no sean de las mejores, y no ceso de bendecir y alabar a los novelistas que tanto bien me causan.

Y yo estoy un poco igual, inapetente en casi todo y leyendo noveletas, ahora estoy con Retorno a Brideshead y encima de la mesilla esperan ansiosas Extraños en un tren y Una novelita lumpen. Y tan contento, que a Charles le pasaba lo mismo y no veo yo que se estirase de los pelos de la barba.








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 67 seguidores