Vida es

Han vuelto a pasar muchas cosas. De eso se trata ¿no? de qué la cosa se mueva. Se ha casado mi amiga Liza (espectacularmente vestida de Estela Garro Atelier), he estado en Canfranc unos días y ha muerto Mª Dolores Pradera, Mme. Puisac la ha recordado en un audio mucho mejor de lo que yo podría hacerlo. Nunca olvidaré alguna de las actuaciones que le vimos juntetes.

IMG_fa5t8w.jpg

Me han dicho que se marcha Zidane, M. Rajoy también replega y aunque cueste creerlo el Huesca balompié estará la temporada próxima en primera. No presido nada nuevo, soy trabajador del HIFF  (vuelvo tras 7 años ¿creeis que se ha estancado mi carrera? ¿tengo carrera?), ha terminado el periodo de clases del master, vendí un cuadro de Miclin el otro día, no he pisado todavía ninguna Feria del libro, casi escribí un poema el sábado, ha llovido mucho y sigo trabajando para ser mejor persona.

Anuncios

Es como un diamante fino

Nacho Vegas anunció hace unas semanas disco nuevo Violética y ya tiene dos singles por ahí sonando. Violética por Violeta Parra. Y yo es pensar en ella y acordarme de este vídeo, bueno y de La Hora ChananteJoaquín Reyes diciendo “mus-gui-to”. Así que estos días me lo voy poniendo mientrás hago aburridos trabajos que no sirven de nada. Aprovecho para decir también que Caetano Veloso, este verano tampoco estará en Pirineos Sur. Nada de lo que os he contado es primicia, ni novedad, pero las cosas que no se nombran a veces es como si no existieran. Dicho queda.

Yo en los volcanes

Pacaya first

Me puse a buscar y encontré esta foto. Nacho y yo posamos con nuestro guía, de fondo el Pacayá. Andamos mucho, llegamos a la cima y no vimos nada. Fue una experiencia más en nuestro deambular por centroamérica. Málditas nubes que no nos dejaron ver la lava. Tomamos la decisión de subir un par de días antes, porque vimos la publicidad en una agencia. Ni Google, ni Booking, ni nada. Por no saber, no sabíamos nada sobre las barritas energéticas, ni de la “ropa técnica”. Eran otros tiempos. Había otras modas. A ver si localizo la foto turística en el Teide y cierro la triada.

La primera mano que sostuvo la mía. Maggie O’Farrell

No la he terminado. Me la dejaron en un tren y disfruté como un enano. Pero no me dio tiempo, no quisé terminarla. Maggie O’Farrel escribe asquerosamente bien. Ya nos deslumbró en Tiene que ser aquí, aunque en esa ocasión la historia se fue desinflando en los capítulos finales. De momento lo que he leido de esta novela  no tiene pinta de venirse abajo, al revés parece que guarda alguna que otra sorpresa. No suelo hablar de ningún libro hasta que no lo acabo. Pero me encanta romper mis estúpidas propias reglas.

Su hijo. Todavía tiene que acostumbrarse a estas palabras. Ted quiere que tenga un trineo y refugios y ferias y hogueras que provoquen incendios sin querer. Lo llevará al zoo y no mirará el reloj ni una sola vez. Aprenderá a hacer tarta Tatin y se la hará una vez a la semana, o todos los días, si quiere. Este niño no tendrá que retirarse una hora a su habitación después de las comidas para “reposar un poco”. A él no lo llevará a comprar zapatos para el colegio ni a ver momias egipcias en vitrinas de cristal ninguna adolescente con un conocimiento superficial del inglés. No tendrá que pasar las tardes él solo en un jardín helado. Tendrá calefacción centra en su habitación. No lo llevarán a cortarse el pelo una vez al mes. Tendrá permiso par quitarse los zapatos en la arena del parque, incluso lo animará a que se descalce. Podrá poner los adornos de colores que más le gusten en el árbol de Navidad.

Tamborilea con los dedos en el brazo del sofá. Le gustaría levantarse. Le gustaría escribir estas cosas. Le gustaría acercarse a su hijo dormido y decírselas, como a modo de compromiso. Pero no puedo molestar a Elina. Coge el mando a distancia y cambia de canal hasta que encuentra un partido de fútbol del que no se acordaba.

Pablo cariño

Un niño llora al otro lado de la pared. Se lama Pablo. Hace días que su llanto rabioso no entraba apaciguado en mi casa. Solía hacerlo a primera hora de la mañana, sin consuelo. Suele ser al despertarme cuando comienzo a oirle. ¿O es al oírle cuando me despierto?. Hoy es de noche pero Pablo llora. Pablo cariño ¿qué es lo que te angustia? podría decirle a través de estas paredes que tan a penas separan. Pero creo que no serviría de nada. Como de nada le sirven las canciones que a veces le cantan. Ni las palabras melosas que lo acunan, Pablo cariño no llores. Pero Pablo llora y llora. El llanto de Pablo no cesa hasta que se le apaga la garganta.

Ahora es el teléfono de la otra vecina el que suena. Ecucho a través del muro un ilusionado ¡Hola mi vida!. Me pregunto si será ese hijo que vive en Madrid del que me habló el otro día. Y me pregunto también si lloró tanto de pequeño, como lo hace Pablo ahora.