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Jueves de enero

Habíamos quedado en El pequeño Catalán. Increiblemente llegué yo antes. Caminamos por la ciudad, hacía frío pero no era desagradable. Te conté una cosa acerca de unas obras que están haciendo por el centro y cuando llegamos a la presentación del libro me sorprendió que había mucha gente. Y que había mucha gente sentada sola. Bueno igual eran cuatro o cinco pero a mi no sé muy bien porque extraña razón, me parecieron muchos. Escuchamos a Ricardo Lezón hablar, leer extractos y cantar canciones. Había dos chicos más en la mesa sobre el escenario, uno tenía pinta de ser alto, pero ni me gustó como le presentaban ni las cosas que decían de su obra. Se habló de ciervos, de Soria, del amor y del silencio. Me resultó curioso oir hablar de todo eso contigo al lado. No tocó ninguna de nuestras favoritas. Aún así siempre me gusta oir eso de “soy un animal lleno de deseo“. Después a la salida mientras tú te despedías de él yo hablabla con nuestro editor y su acompañante. Tenían mucha prisa, intenté retenerlos contándoles alguna gracieta y enseñándoles un parche de un colibrí que me había comprado. Ellos se fueron y nosotros terminamos en un bar en el que antes de entrar tiraste el letrero. Fue sin querer. Supongo.

Pues eso

macetero 24dicPor lo general soy bastante conformado, pero tengo que reconocer que me fastidia que no me lea la profesora Torralba. Esta foto era para ilustrar otro post, pero he decididó finalmente dejarlo en la recámara. En el pueblo hasta las plantas de invierno estaban mustias. Con esto te lo digo todo y no te digo nada. Bueno sí, feliz año.

Thor Harris & Friends. Bombo y Platillo. Zaragoza

Es otra vez domingo. Laura me dice que es el útlimo “Bombo” del ciclo y que tengo que ir. Estoy en el pueblo. Le digo que llegaré. En la puerta me encuentro con Justo y dentro, en la garita de sonido a Javi. Aún no sé que hemos venido a ver. Ya salen, hay humo en el escenario y enseguida se ponen a tocar una especie de marimba. Son tres. También hay un violinista. El sonido es limpio, repetetivo, hipnótico, casi matemático. El del violin desgarra. El de mi izquierda ronca. A mi derecha pregunto quién son. Me dicen que este señor ha sido batería de Swan, de Devendra Banhart y de Shearwater entre otros. Que inventa instrumentos, que se presento para gobernador, que. Ya no escucho. La cabeza me ha hecho ¡click! y es que el Golden Archipielago de Shearwater fue uno de los discos que salvaron mi verano del 2010. Abrió puertas en un momento en que yo me empeñaba en colgar el cartel de cerrado. Sólo por eso Mr. Thor y sus amigas de la marimba (y el violinista), ya tienen ganado un trocico de mi corazoncito. Oye que hasta le veo ahora más flequillo, menos nariz a la Sartrapi y las garrillas más lucidas a la Paradise. Justo entonces el del violin rasga y vuelvo abruptamente a la sala.

thor and friendsLa foto es de Laura

Transporte público

La forma más sencilla, rápida y a lo mejor hasta más ecológica que tengo para ir al trabajo es coger el tranvía. Antes lo hacía. Ahora no. Me harté de comenzar de mala leche la jornada. Tranvía Zaragoza maltrata a sus viajeros. Si normalmente en los trayectos centrales de la línea lo vagones van llenos, en el horario que yo lo cogía va a rebosar. Se utiliza de transporte escolar (y sin monitor/a acompañante) y de transporte sanitario. Gente agarrada a la barra frente a la entrada, que no deja ni siquiera pasar la tarjeta para pagar el viaje, ¿tanto cuesta poner dos vagones más? ¿y poner las maquinitas en los laterales en lugar frente a las puertas? mochilas, falta de modales en las subidas y bajadas al vagón… sorry, ¡que os den!.
Ahora voy al curro en bus. Tengo que andar más hasta la parada. Da más vuelta. Voy mejor. Me siento y abro el libro. A veces observo a la gente de alrededor y pienso en cosas. Otras cosas. Ostras. Hoy había una chica de guantes sin dedos que se ha subido en la misma parada que yo. Salía del hotel. Se ha sentado en las primeras filas, se ha cubierto la cara con las manos y se ha puesto a llorar. Yo desde el fondo del bus he mirado por la ventanilla hasta ver uno de esos relojes que dan la temperatura ambiental. Cero grados. No para todos, he pensado en voz alta yo.