Nieve


A mí se me nota mucho que soy del llano, bueno y de secano también, porque entre otras cosas… en cuanto caen cuatro copos de nieve me entran un alegrón impresionante. Voy camino del Aldi a comprar un pseudo-vermut para celebrar que es Santa Ines (aquí ya no sabemos a que agarrarnos para celebrar algo) y se me queda cara de tonto al ver los copos caer despacio. Y no será porque no he visto nevar, que entre Panticosa y Canfranc creo que me han caído unas cuantas toneladas de nieve encima, pero no lo puedo evitar. Paso por delante de una de esas tiendas de ropa de esquí y accesorios innecesarios, suena a toda pastilla
Ana Gabriel. Aún me pongo más contento porque me recuerda a mi compañera de pupitre en el instituto que es la única persona que por el momento conozco que fuera fan de esta señora. Nieva, todo está blanco y la vida es maravillosa. Vuelvo a la oficina y busco ese disco de Carlos Berlanga que tanto me gusta. Lo dicho, maravillosa.
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