El día que murió Labordeta.

Ojal-a: Me levanté tarde y continué con mis labores organizativas del fin de semana; abrir cajas, revisar, cerrar cajas. Puse la tele y me quede un rato viendo las carreras, a ver si veía a Lidia entre semejante marabunta. Al que ví fue al nuestro king, que entre balbuceos varios me dió la noticia. Al poco rato recibí una llamada de Paily Minogue desde Sto. Domingo diciéndome que en Dominicana se habían derramado unas lagrimicas por Labordeta y que a punto había estado de llamarme a las tres de la mañana cuando se había enterado. Cayó la tarde, como caen otras cosas y hablando con mi madre me ha dicho que ella también lo sentía mucho, que se le veía una persona con ideas, pero muy del pueblo. Volvía a casa conduciendo y sin darme cuenta tarareaba eso “somos como esos viejos árboles batidos por…” y no sé por qué pero por todos los sitios que pasaba había cierto aire de tristeza.

Special K: Domingo de pluriempleo en el hogar. Enciendo mi ordenador y empiezo por echar un ojo a las redes sociales. Descubro la noticia en Twitter, donde las alusiones en su recuerdo poco tiempo después se convierten en Trending Topic mundial (o sea, en uno de los temas del momento a nivel internacional). Inmediatamente me vienen a la cabeza todos esos conciertos por la reapertura, su apoyo desinteresado con el Comité de Solidaridad Canfranc-Nicaragua, aquel campamento cinéfilo al que Don Víctor consiguió que acudiera y se presentó con la mayor de las humildades y, sobre todo, esas mañanas veraniegas en las que, de camino al trabajo, coincidíamos con él en la panadería de Villanúa. Enciendo la radio y suena eso de “adiós a los que se quedan y a los que se van también”, que pincha nuestro amigo Fran. Se me ponen los pelos de punta. Me pego todo el día siguiendo los medios, emocionada, tarareando sus canciones, con un puño en alto reprimido. Como si ya formara parte de nuestra pequeña gran familia, la de todos por los que cantó y luchó, de esta tierra hermosa, dura y salvaje, de la que hizo un hogar y un paisaje. Gracias, abuelo.

Hembra Beta: Mi primera acción después del café suele ser ir directamente a la web del instituto meteorológico noruego, este domingo no me sentía muy bien así que decidí pasar directamente al Facebook y dejarme las noticias para después. Así que allí fue donde me enteré que Labordeta había muerto. Es curioso cómo se vive desde la distancia, siento lo mismo que vosotros pero no me rodea nada que me influencie. Tan sólo los muchos comentarios y enlaces que se han publicado en estas redes virtuales y que demuestran cómo Labordeta era un personaje popular, tanto que estoy segura de que casi todos los aragoneses, o lo hemos visto alguna vez o podemos decir algo personal de él…. Ay, de qué poquísimas personas se puede decir eso.
Sus letras hablan de sentimientos, él me hizo sentir el primer y único sentimiento aragonesista que he tenido en mi vida. En mi familia tenemos las raíces un poco dispersas así que siempre me he sentido un poco apátrida, nunca he tenido “pueblo” y mis padres afirman que se es “de donde se pace”, pero saboreé el sentimiento de pertenencia y terruño entonando en grupo y a voz en grito sus himnos.
Me da mucha penica, nos podía haber acompañado muchos años más, pero nos ha dejado himnos, canciones y frases como “a mi no me va a matar el cáncer sino los homenajes”, qué grande.

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