Los viejos Amigos. Rafael Chirbes

Por primera vez en tres años se están poniendo rojas las hojas de la poinsettia que me traje moribunda de casa de mi madre. Ha estado todo el verano echando hojas y aunque ahora parecía volver a enfermar y se estaba quedando algo pelada, algunas de sus hojas se están oscureciendo. La miro y pienso en el paso del tiempo, los ciclos de la vida, la fugacidad de la juventud, la espera. Nada raro si os cuento que acabo de dejar sobre la mesa (el canto de las páginas paralelo al borde de la mesa) este libro de Chirbes, que me tiene algo tristón, nublado como el tiempo.

Este es un libro que no puedes leer con la tv puesta, ni mientras esperas que termine la lavadora, un libro que es exigente con el lector. Y me parece bien, porque es un texto en el que el autor también ha sido exigente consigo mismo. No conozco bien su obra, pero todo el mundo cuando habla de ella, suele poner el adjetivo denso, interesante pero denso. Los del club de lectura 2 de la librería Anónima incluidos. Desencanto, fotografía generacional, derrota, ajuste de cuentas… un cóctel nada navideño, que merece la pena probar.

Suena el ruido de la lluvia y crujen los batientes mal ajustados de las ventanas –“los muertos, los pobres muertos tienen grandes dolores, y cuando sopla octubre”- mientras él recuerda aquellos años que, cuando discurrían, no tuvo conciencia que fueran felices.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s