No hago caso

A veces me dicen las cosas pero yo sigo a lo mío. No hago caso. Me recomiendan un libro, no lo leo. Una serie que ni siquiera memorizo el nombre. Un disco de un grupo nuevo que me da pereza escuchar. Antes no era así, pero ahí ando ahora con mi rechazo a lo nuevo. Hay gente que sufre especialmente mi abulia ¿verdad Laura?. Y es que desayuno en su casa, me pone un disco que ha comprado en un concierto y dice va a encantarme. Yo hago como que escucho pero tenga toda mi atención puesta en el croissant… meses después le digo que he descubierto a Pablo Und Destruktion y que es lo más. Por su ceño fruncido noto que algo no va bien. Sí, era el disco que ella me había puesto en ese desayuno lejano y yo había ignorado. Como esta unas cuantas. Así que esta vez no me hago de rogar, me dice que tengo que ver The Young pope, va y la veo.

je-suis-le-pape

Además es de Sorrentino y para mi, su estilo aún tiene crédito. Voy a mi ritmo, lento y errático pero seguro. De momento no abrazo los hábitos, pero al tiempo.

Imperativos

bowie y Cher

Cómprate la banda sonora de Nocturnal Animals. Practica recetas nuevas de cócteles de tequila. Léete Tan poca vida. Haz abdominales que el verano esta a la vuelta de la esquina. Termina el regalo para el nene de Pilara. Llama a Elisa para quedar. Busca información sobre el Master de Formación del Profesorado. Haz un cartel para la nueva campaña del Colegio. Asiste por las tardes al curso que te inscribiste en un arranque de responsabilidad profesional y apúntate a la jornada de PROCURA el viernes en Huesca. Busca información sobre alojamientos en Stromboli. Envía un WhatsApp a tus primos y convoca la fiesta de cumpleaños de tu madre. Bebe dos litros de agua. Intenta hacer cinco comidas diarias. Y si te queda algo de energía piensa en algún plan para semana santa, que ya no queda nada.

Dejé el coche bajo unos árboles, cerca de casa.
Dejé el coche en el único hueco que encontré. Dos días después tenía el coche estampado con unos vistosos lunares de mierda. De pájaro. De pajarraco más bien.
El sábado en el pueblo lavé el coche.
El sábado le di un manguerazo*. La mierda se fue bien. Al cerrar la llave de paso oí a lo lejos el rumor del agua corriendo por la canaleta*. Me acerqué y una rana se zambulló. No había duda, ya estaba aquí la primavera.

*localismos

Moonlight

La he visto. Raro en mí, que siempre las veo tarde, o muy tarde. No voy a decir mucho más. Sólo que me sorprendió que en la B.S.O. apareciese el “Cucurrucucu paloma” interpretado por Caetano Veloso. Una canción que ya había incluido Pedro Almodovar en Hable con ella (cameo del cantante incluido, bueno y de alguien más…) y Wong Kar Wai en Happy Together (madre mía que llorera). Estas dos últimas si que me gustaron entre mucho y un montón.

Es jueves

Ojeo con la psicóloga un Hola que estaba arrinconado en el mostrador de la cafetería. Estamos en la prisión de Zuera. Hablamos del modelito que lleva Carolina de Mónaco en no sé que gala benéfica. Vamos, lo normal. Pedimos unos cafés y fijamos la mirada en el matrimonio mayor que está esperando que se abra la puerta para entrar a las comunicaciones. Tienen más de setenta años y miran las baldosas que tienen en frente con el mismo interés que miró Champollion por primera vez la piedra Rosetta. Hay un chico con unas Nike rojas y negras sentado en una silla junto a la puerta de los baños. Una chica de las de coleta alta, pasa por delante nuestro con una bolsa de rafia, llena de ropa y se acerca al mostrador de admisión para que la revisen. Gira la cabeza repentinamente y al encontrarse nuestra mirada nos sonríe levemente. Aparto la mirada y digo en voz baja, lo normal. El camarero aparece de la cocina con un plato con tres churros y lo deja frente a nuestras tazas de café ya vacías. Dos señores sentados en las banquetas a nuestra izquierda completan el cuadro resignado de este momento irrepetible. Hablo sobre mi resfriado, sobre mi móvil que ha empezado a hacer tonterías y repaso todas las cosas que me quedan hoy por hacer. Mañana serán más. Juntamos el dinero que llevamos en los bolsillos y pedimos la cuenta. Afortunadamente nos llega para pagar.