En el bar

Uno sólo y para mi otro chupito. ¿Todo bien? echando una caña antes de un concierto me presentaron a una chica que te conocía. Había trabajado contigo dijo. No recuerdo el nombre ¿puede ser Cristina?. No me gusta a mi esto de los carnavales, ni jugar a las cartas, ni coger caracoles. Una vez fui a un casino. A eso de la ruleta. No me dijo nada y me jodieron cien euros en un cuarto de hora. Es más difícil conocer a alguien que haya ganado la primitiva, que a alguien que le haya caído el rayo. Y no me jodas, que no es lo mismo rayos y centellas, que rallas y centollos. Hala, aquí te quedas, tiro un ratico a la sierra.

Negociemos

Partamos de la base de que hay cosas que no sabemos hacer. Será porque de serie no todos traíamos las mismas aptitudes y porque hay cosas que escasamente hemos trabajado en nuestra fase de desarrollo y aprendizaje. La lista de cosas es larga y podría ser discutible, así que nombremos una sola de las cosas, negociar.

Accediendo al socorrido Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en su primera acepción encontramos “Tratar y comerciar, comprando y vendiendo o cambiando géneros, mercancías o valores para aumentar el caudal”. Y en la segunda “Tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro”. En ambas (y en otras tres restantes) queda clara una concepción muy tradicional de la negociación, basada en un “ganar-perder” un modelo en el que desde una situación de poder asimétrico se intenta conseguir tanto como se pueda. Pero no son pocas las voces contrarias a este enfoque y que piensan que negociar no es imponer, ni cerrarse en posturas imposibles de asumir por nuestra contraparte. Lo que vendría a ser un modelo “ganar-ganar” en el que ambas partes quedan satisfechas al haber obtenido beneficio de la negociación. Se cede en algunos elementos para conservar de forma sustancial nuestros intereses. No sólo se evitan vencedores y vencidos, si no que pueden prevenirse futuros conflictos derivados del desenlace de la negociación.

modernos de

Y todo esto me viene a la cabeza cuando por las mañanas llego al trabajo escuchando la radio. Estamos sin gobierno (¡viva!) y parece que sin perspectiva de tenerlo a corto plazo (¡viva!). También pienso en esto cuando me toca estar dos horas delante de un adolescente caprichoso que se niega a desprenderse de una infancia complaciente y no quiere entender que las reglas del juego han cambiado. También delante de unos padres que no aceptan flexibilizar unas normas de convivencia a todas vistas enfermizas. O cuando intento (por una vez), no ver una película sólo. Así que aunque siempre he sido de los que les gusta la teoría, muchas veces veo difícil llevarla a la práctica, venimos de un aprendizaje iluminado por falsas negociaciones, en nuestra infancia y adolescencia la figura de poder (llámese mama, Sr. Profesor, o líder del grupo de iguales), no negociaban, hacían concesiones disfrazándolos de logros o bien de símbolos de una gran magnificencia y bondad. Aquí me quedo. Me voy al bar.

El Banbuí se ha instalado en la milla de oro, pero ahora sin aspiraciones nocturnas, igual nos dejamos caer pero le hemos cogido un poco de manía a esa calle. De los cuadros del Galatea mejor no hablamos. Anda pásate a echar un ojo por el Women Secret que han abierto cerca de San Vicente. ¿Dónde?. Pues a la altura de Manolas, pero en la acera de enfrente, allí encontrarás algo para salir del paso. Chica que hermoso le ha quedado el nuevo local a Pilar Prieto. Y bien “iluminao”. Ahora todo va ese rincón que han puesto allí también la comarca. Que por cierto estábamos allí el otro día y como han abierto esa perfumería tan grande en el coso nos preguntábamos qué vamos a hacer ahora con la tarjeta cliente de Julia. Donde hay obra hay cierre. Aunque este año hay zonas que están subiendo como la espuma. De mar. Desengaño esta on fire. Pero de donde saldrás con bolsa es en Veloz, mira que es maja. Además allí a un “pasico” tienes el Ay Carmela! y el No untill monday, si no “mercas” ya allí… malo.

mira hace arriba

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My life in Huesca

Hay días en los que tomo café en un triste bar, que no es lo mismo que un bar triste, solo porque la camarera me dice “cari”. Bueno por eso y porque me cae realmente cerca del trabajo. Hoy hemos subido un escalón más en la carrera de los afectos y me ha dicho, “ahí tienes guapura”. Continuará.

MONTE OROEL (Real Jaca for beginners VI)


Ocho y cuarto de la mañana, café en el bar. Pequeños placeres de la clase proletaria. Yo el único café, a mi izquierda unos chatos del Somontano, a mi derecha caballero, ponche. Así comienza el día la ciudad. La alegría de vivir convenientemente dosificada por un camarero voluntarioso y afable, con pinta de primo lejano de todo el mundo. Caña, carajillo, penalti, trifásico, pacharán, sol y sombra. La vida y sus peligros acechan detrás de la puerta, los héroes apuran el vaso, bostezan y se estiran sin ningún disimulo. No hace falta, todos sabemos que están desempolvando sus poderes para salir a combatir a la peña. Detrás de Oroel… nada.