Recojo el nórdico de la tintorería. Está tan blanco que no parece mío. Probablemente no es mío. Porque es de pluma. En la mudanza no teníamos claro de quién era pero Joaquin decidió que me lo quedase yo. Recuerdo haber bajado con uno de Jaca pero es probable que se quedase en una parada intermedia. Una pausa. La etiqueta esta completamente borrada. No identificado no es sinónimo de ilegal. Que manía. De vez en cuando aparecía alguna pluma blanca por la habitación. Se lo dije a la señora de la tintorería. Ella me dijo que treinta euros. Seguramente estarás pensando que por ese precio tú te hubieses comprado uno nuevo. Últimamente pienso que tenemos demasiada obsesión por las cosas nuevas. ¿No te cansas de cabalgar a lomos de la novedad? Yo sí.

Voy por la calle con el nórdico en un fardo bajo el brazo y el periódico en la mano. En la otra. Lo viejo y lo nuevo. Cuándo lo llevé tenía un color amarillo nicotina. No fumo. Ahora refleja todos los colores del espectro lumínico. Hace bueno. Estoy contento. Pienso en comprar ropa de cama blanca. Seguramente olvidaré esta idea antes de la hora de comer. Voy a retomar el Ulises de Joyce. De nuevo lo viejo.

ZaZa, emperador de Ibiza. Ray Loriga

No la leí cuando salió… por pereza. Las últimas entregas de Ray Loriga habían pasado sin pena ni gloria por mis manos. Manos que se resistían a darle carpetazo a esa conexión que muchos sentimos una vez con el autor de Héroes, Días extraños, Tokyo ya no nos quiere y Trífero. Estaba ojeando las novedades en bolsillo cuando lo vi, el resto os lo podeis imaginar, un clásico. Acaricias el lomo, lo piensas, lo sacas de la estantería y te acercas a pagar. Creo no haber robado nunca en una librería. Lo que no esperaban cuando llevaba esta novela en la bolsa de viaje era que me iba a divertir tanto. Porque aquí hay un Ray Loriga divertido, ágil, juguetón y que en algunas partes de la novela campa a sus anchas en un surrealismo cañí muy de agradecer.

Un texto que comienza con un “Sí que sucedió. Y no nunca.” disyuntiva esclarecedora y muy alineada con la tradición del autor, que desde ese momento desata una espiral dónde irá apareciendo un poco de todo: drogas viejas, drogas nuevas, algo de existencialismo hedonista, trayectoria vital del protagonista Jaca, Madrid, Ibiza, costumbrismo contemporáneo balear, fiestas, asesinatos, estudios científicos, algún que otro mono… un cocktail que nos devuelve a un autor que sigue en la pelea por su puesto de referencia generacional, a pesar de sus patinazos y de su poco interés en presentar batalla.

También la cocaína era más cara hace un década, y por aquel entonces –que es a todas luces un entonces ya muy lejano- los cocineros sólo eran famosos en Francia (es de suponer que a falta de otros famosos). Frente a ese mundo distinto que es el pasado reciente, sorprende ahora recordar que un grupo, un dúo en realidad, llamado Everything but the Girl tenían un disco en el mercado que incluía una preciosa canción “Missing (Like the Deserts Miss the Rain)”, que parecía el principo de algo, pero que sin duda era el final.

Black hole nº9

Escucho los primeros acordes de Dry Martín S.A. y automáticamente me traslado a nuestro destartalado comedor de la calle Huesca. No me suele pasar con muchas canciones, pero algunas son auténticos agujeros negros que me absorben y me transportan en la conspiración espacio tiempo. Esto es cosa de locos, de locos. Salgo al pasillo y veo el tendedor repleto de ropa de montaña en el medio de la cocina, paso por la puerta traslucida del baño y te escucho “canturrear” bajo la ducha quererte es intentar atrapar con las manos el aire. Antes de meterme en mi habitación, esquivo a la Suka que estar tirada en su colchoneta y me quedo embobado viengo los copos de nieve que caen bajo la luz de la farola. Pero que mal, faltal, era un sueño y ahora es real. Al “ratico” vuelvo al mundo real, pero poco rato porque comienzo a salivar al pensar en el concierto de Nacho el proximo día 18 de diciembre. Y digo a la de tres empezaré a correr, pero olvido que no sé contar…

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MONTE OROEL (Real Jaca for beginners VI)


Ocho y cuarto de la mañana, café en el bar. Pequeños placeres de la clase proletaria. Yo el único café, a mi izquierda unos chatos del Somontano, a mi derecha caballero, ponche. Así comienza el día la ciudad. La alegría de vivir convenientemente dosificada por un camarero voluntarioso y afable, con pinta de primo lejano de todo el mundo. Caña, carajillo, penalti, trifásico, pacharán, sol y sombra. La vida y sus peligros acechan detrás de la puerta, los héroes apuran el vaso, bostezan y se estiran sin ningún disimulo. No hace falta, todos sabemos que están desempolvando sus poderes para salir a combatir a la peña. Detrás de Oroel… nada.

MONUMENTO A LA NATURALEZA (Real Jaca for beginners V)

A ver esta no es mi estatua favorita de Jaca, muchos sabeis que es la de los patinadores, seguida de cerca por el conjunto de moñacos e instrumentos de la rotonda de los festivales folkloricos internacionales, pero claro un conjunto con este nombre tan rimbombante y alguna figurilla como la de este sarrio de ojos almendrados que se ve en la foto… tiene hueco seguro en mi estúpido corazoncito. Maquina, piedra, planta, animalito.

Además esta ubicada frente al Palacio de Congresos, que es un lugar de donde tengo recuerdos al por mayor, amén de un bar digno de consideración. Pero a ver que se me va el hilo, resulta que esta cría de sarrio en concreto apareció un mal día mutilada y se convirtió para mí en una pequeña obsesión, aparcaba el coche cerca para todas las mañanas pasar por ahí caminando y ver tan solo sus patitas serradas sobre la piedra y el “verde cespet”, ahí tan solas, sin cuerpo, cuatro trocitos de hierro abandonados a su suerte… yo temía cualquier día al abrir El Pirineo Aragonés apareciese la noticia de su secuestro, que los captores hiciesen públicas sus peticiones mas razonadas; rebajar 200 m. la cumbre de la Peña Oroel, que se grabe una nueva versión del himno de Jaca cantada por Shakira, transformar la ciudadela en un complejo con una gran biblioteca y pisos de alquiler de bajo coste…

Pero un buen día nuestro inocente animalito volvió sobre sus patas y termino esta angustia sin fondo. Así que si vas por Jaca y te juegas la vida al cruzar al interior de la rotonda donde habita, fíjate en sus patitas y verás como se le notan los puntos de soldadura. Si no vas, tendrás que fiarte de lo que te cuento, que tampoco es que te pida ningún gran esfuerzo, al fin y al cabo tampoco es que esta sea una gran historia, ni un misterio de la humanidad. FIN

Pollas grandes


Las tormentas de estos días, me han recordado algo que me paso el año pasado por estas mismas fechas. Llovía, bueno más bien “jarreaba” y en el momento de apagar el coche me di cuenta de que me había dejado las llaves de casa vete tú a saber dónde. Llamo a Hembra beta que casualmente no puede acercarse porque esta haciendo algo para antesdeayer. Que vaya a donde esta ella, dice. No me apetece mover el coche, para una vez que lo tengo bien aparcado. Me acuerdo que en el maletero llevo un paraguas, voy para allá. El paraguas me lo regalaron en un curro que hice hace un par de años inaugurando depuradoras. Solo regalaban cosas interesantes los de la construcción. Ahora ni eso. El paraguas es de esos que les ha dado por llamar king size, “de pastor” para que nos entendamos. Camino por la calle y empiezo a tener problemas atascándome con árboles, farolas y cables. Choco con otros peatones portadores de paraguas multimarca, tengo que dejar la acera e ir por la calzada, me salpican los coches… aunque siendo sinceros tengo que reconocer que la cabeza no se me moja. El resto del cuerpo con semejante ajetreo sí. Y es que aunque para ir por el medio del campo este tamaño de paraguas “es el ser”, empiezo a tener una nueva palabra que añadir a la enumeración que Tremenduska dice en una de sus frases míticas; los estudios universitarios, la amistad y las pollas grandes… están sobrevaloradas.

ALI – MODA (real Jaca for begineers V)


La crisis golpea por todos los sitios. Incluso en la perla. Al principio fueron los numerosos carteles de se vende, se alquila… que aparecieron por puertas y ventanas. No todo el mundo parecía poder mantener este nivel de 2ª (3ª) residencia. Después vino la escasez de obra nueva y el desalojo de la casa de la discordia (je, je, je). Ahora toca echar el cierre a numerosos comercios, algunos tan emblemáticos como este. Un “corteingles” de la clase obrera, la posibilidad de ir a la moda por cuatro euros. Un sitio en el que nunca compré nada (creo que solo había ropa de mujer), pero un sitio al que habitualmente nos referíamos en nuestras conversaciones de corte y confección. Ahora cada vez que me junte con Mamen y alguno de los dos lleve un trapito nuevo ya no podremos quedar mirándonos fijamente a los ojos poner esa sonrisa cómplice y decir al unísono voz en grito ¡Ali Moda!