Suites imperiales. Bret Easton Ellis

Pero como puede ser que este libro se publicase en 2010 y yo no me haya enterado hasta hace unos días de su existencia. ¡Aghhhhhhhh! a mí que he leido todo lo que ha producido el autor y que tengo a Menos que cero, en mi repisa de los favoritos. Si es que no me fijo. Resulta que este es precisamente la continuación de esa novela. Vuelve Clay, Blir, Julian, Rip. ¿Cómo no lo he visto en las librerías?. Claro, últimamente sólo leo lo que me regalan. Y tengo atasco. Pero vamos… cinco años, no tengo excusa. Así que nada dejo de escribir y me pongo a leer. Si eso, otro rato os cuento.

Bret

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Ritual. David Pinner

El otoño invita a sumergirse en relatos que nos transportan a otras latitudes y a otras realidades. Tengo pausada mi adicción a Juego de Tronos y decidí hincarle el diente a esta novela (originalmente publicada a finales de los años sesenta), mientras recorría las mojadas carreteras del condado de York. Esta obra supuso el pistoletazo de salida al terror-folk anglosajón, una mezcla de novela policíaca, lisérgica y poética a partes iguales. Un inspector de policía que llega a un pequeño pueblo de Cornualles para investigar el misterioso asesinato de una niña de ocho años. Un texto ágil y divertido en el cual se basó el guión de la película de culto The wicker man (1973), película que aún tengo que ver, así que si la tienes ya me estas invitando a tu casa…

El inspector comenzó a deshacer el equipaje. La ropa no le interesaba lo más mínimo. Sacó las camisas y el pijama y formó con ellos una inestable pila sobre la colcha. Anna lo veía hacer. A David le enojaba su presencia. No le jabría importado tenerla allí a medianoche, pero ¿a aquellas horas de la tarde? No, gracias. Nada bueno aportaba el sexo en una investigación criminal. Sintió que le estaba instando a que la desvistiera. La chica quería liberarse de las medias, dejar caer el sostén y ejecutar la consagración de la primavera, sin la intervención de Stravinkski.

Mi amiga Mayka y su amigo Ramón.

Mayka tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Por eso lo reparte a trocitos entre la gente que le rodea. También tiene imaginación a raudales y un niño pequeño. Por tener, ahora tiene hasta un libro. Ella pone mucho cariño y mucho arte en todo lo que hace (el niño incluido). Aunque algunos de los que nos examinaron hace unas semanas, no sepan verlo 😉

Hoy me ha mandado este vídeo y me apetecía compartirlo. Así su amigo Ramón, es también un poco amigo nuestro.

TENGO LA CASA LLENA DE HOMBRES. Vicky de Sus

¡Por fin en nuestras manos! Hemos seguido la publicación de este libro casi desde su concepción y la alegría del alumbramiento nos invade y nos ofusca tanto, como si fuésemos nosotros los padres. Dos libros en uno, al texto que ya conocíamos (como buenos “fanes” que somos),Y es que cuando no me llueve encima, me llueve dentro, se une ahora una nueva colección de poemas e ilustraciones. La vuelta de una Vicky menos atormentada pero igualmente despreocupada ante este ejercicio exhibicionista de su cotidiano. Un mundo propio frágil y tierno salpicado de ironía, con algún que otro resto de mala leche y a su manera… feliz. Porque se escurre entre sus líneas cierta alegría contenida. La luminosidad de los días grises, esa que tan bien sienta a la fotografía. Encontrar la sorpresa del roscón de reyes… en una comtessa.
Nací para reina,
me quedé en pichurri…

Dos de Jimmy Liao

No sabía yo nada de este señor, pero en poco tiempo dos libros, uno regalado por Julinchia y otro por Patricia (una vez más…¡gracias!), se han apoderado de la mesa del comedor de mi casa. Ambos editados por Barbara Fiore editora, que ya empiezo a pensar que es un poco el Pixar de nuestras librerías, Buceo en internet y descubro que este ilustrador nació en Taipei y que después de haber trabajado en cosas de publicidad y marketing, una grave enfermedad le hizo replantearse su vida. Descubro también que alguna de sus obras se ha adaptado al cine… pero no os descubró más, que tampoco es bueno saber todo así de golpe.

Dos libros más que recomendados para todos los públicos, para todos los públicos curiosos. Imprescindible para soñadores con ganas de descubrirse soñados.

Esconderse en un rincón del mundo, va sobre la huida. Pero no la que vaticina la derrota, sino la de la evasión placentera, la del lugar en el que refugiarse cuando la vida se te hace grande, la de babia, la de…  y también habla de la necesidad. En estos tiempos en los que hay que estar conectado permanentemente al facebook, no apartarte del móvil ni para ir al baño, incluso retransmitir tu vida por twiter… aquí se habla de la busqueda de refugios, islas perdidas en oceanos cotidianos, donde encontrarse con uno mismo. Que placer descubrir a cada uno con su mundo interior regido por la lógica irracional de la fantasía. Una canción, un recuerdo, un susurro, desencadenan este derroche de imágenes oníricas, de una composición casi cinematográfica, hechas realidad a base de  mina de lapiz de colores. Un placer para tener a mano y volver a visitar de vez en cuando.

El sonido de los colores es una invitación a un viaje en metro. Un viaje maravilloso que nos descubre el colorista mundo interior de la protagonista, una niña ciega, que a través de una sucesión de pequeñas líneas de prosa poetíca, nos introduce en este su fantástico mundo donde realidad y ficción se dan una mano que tal vez no debieron de soltar nunca. Pero entre líneas hay mucho, más, porque aquí también se habla del esfuerzo, de la superación, de la valentía, de la fragilidad… Al cerrarlo me queda más clara la respuesta que en una de esas semanas de esquí con los chavales de la ONCE me dieron a la tonta pregunta de cómo ven los ciegos. Todo esto con el sello personal del autor, grandes borbotones de imaginación en el dibujo, texto lírico  y una naturalidad aplastante.

La tristeza de ayer ya está olvidada. Todo lo que puede olvidarse, carece de importancia. ¿Llego la estación de final de trayecto? ¿O es otro principio?.