El final

Ayer era el último día para entregar el trabajo #findemaster. Ayer lo entregué. Después estuve todo el día por Zaragoza, papeleos y movidas de un nuevo proyecto que estamos poniendo en marcha. Próximamente en sus pantallas. Ya había anochecido cuando a la altura de Almudevar vi una estrella fugaz. La verdad es que soy un avistador habitual de ellas, pero esta fue especial. Una gran linea de color amarillo verdoso cruzo el cielo muy despacio y terminó en una pequeña explosión anaranjada. No pude evitar decir en voz alta ¡chis pun!. Y fue justo en ese momento, cuando me día cuenta de que algo había terminado para siempre.

Amigos, esto se acaba.

Esta semana acabo las clases en Zaragoza. La recta final ha sido dura y he pasado de puntillas por lugares que me interesaban. Los trabajos se quedaran haciéndome compañía un tiempecito más. Después habrá que hacer las prácticas y ese trabajo fin de master que aún no he decidido sobre qué. A veces -solo a veces- mi vida me da mucha pereza.

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Ando en veinte cosas a la vez. Alguna incluso nueva. Y encima tengo que tomar decisiones. Que jaleo. Hace frío. Me ha llegado el nuevo libro de texto. Eleni esta en el país. Ayer cenamos sushi en casa. He recibido una llamada surrealista que traerá cola. Nadie me avisó que mañana es la “cincomarzada”. Bueno al menos le recupero a la vida una mañana libre. Para liarla. A partir de ahora ¿escribiré todas mis cosas en 140 caracteres? ¿el lunes será primavera?…

Quién maneja mi barca

Microsoft parece que definitivamente se ha ido de mi vida. Pues allá el, decidió bloquear mi Office y ahora soy de la religión del Openoffice, todavía sin mucha fé, todo sea dicho. Vuelvo a compartir casa ¿he dejado alguna vez de hacerlo?. Me descubro a menudo mirando hacia el cielo. Teruel es una de las provincias menos afortunadas con el sorteo de la lotería, cincuenta pedreas y ninguna serie de los premios gordos del sorteo. He visto cientos de tiendas y no me llama la atención casi nada. Cuando te gustan los polvorones y el panettone, te ves obligado a reconocer que algo te gusta la navidad. Me han regalado muchos libros estos días. Gracias. He vuelto a clase de grabado y me he comprado un cuadro, un oleo. Un capricho. Un dinero que no esperaba. Un cuadro más para la casa que nunca tendré. Tengo el extraño presentimiento de que la crisis lo re-organizará todo. El raciocinio llegará a nuestras vidas por la vía de la fuerza. De la monarquía a la criptocracia.¿Estoy preparado para la pobreza?.

Cené con los compañeros del master, que bonicos estábamos todos juntetes en la fría noche zaragozana. Después bailamos, hicimos cola y bebimos (por una vez no mucho), rodeados de afroamericanos,¿no Laura?. El PNV decide a última hora no apoyar la ley Sinde. ¡Ah! el otro día un poco por casualidad hice años y todo eso que siempre me toca por estas fechas. Que bien que nos juntamos mucha gente de mi no empresa sentimental y aunque no pudimos dedicarnos todo el tiempo que nos apetecía, fue bueno vernos todo alrededor de una mesa. Y vaya pedazo de mesa, candelabro y tela roja arrugada incluida. Encontrarnos al día siguiente a María y los suyos desayunando, fue ya algo como de fenómeno paranormal. I love you folks!