Anuncios

Dorian Wood. Bombo y Platillo

Estaba yo ayer sentadico en una última fila del CC Delicias viendo a este caballero y cuando se arrancó con el Vámonos de José Alfredo Jiménez, no pude evitar acordarme de los Puisac-Navarro que andan estos días por México celebrando el amor y gozando del día de muertos en familia.

Yo algún día también espero volver por allí, mientras tanto me tengo que conformar con rancheras, corridos y actuaciones de artistas, que aunque no sean mexicanos, a mi me lo parecen.

Huesca es cine (¡ja!)

Huesca vive inmersa en su Festival Internacional de Cine. Toda la ciudad respira cine. La gente camina a cámara lenta y muestra sonrisas largo rato ensayadas frente al espejo. Las estrellas invaden las cafeterías del centro, donde las botellas de Moet Chandon se descorchan de dos en dos sumiendo la ciudad en un tiroteo de glamour que te cagas. Bueno y después de decir chorradas os cuento que el otro día fui al cine, vi Güeros una película de la que no sabía nada pero que me tuvo pegado a la butaca sin abrir la boca y los que me han sufrido en el cine, saben que no eso no es tarea fácil.

Un retrato de la ciudad de México rodada en blanco y negro a través de unos ojos jóvenes, con una estructura como esas “canciones río” que se deslizan ladera abajo en busca de un mar tal vez demasiado lejano. Una búsqueda, la de Epigmenio Cruz que a mí me recordo mucho a esa otra búsqueda ideada por Bolaño en sus Detectives Salvajes, la de Cesárea Tijanero. Aquí son Sombra, Santos, Tomas y un tigre al acecho, quienes deambulan por la ciudad a modo de road movie urbana con la huelga de los estudiantes de la UAM como telón de fondo.

wellcome

La peli venía precedida de un montón de premios entre ellos el de Horizontes Latinos y el de la Juventud en el Festival de cine de San Sebastian y el de mejor ópera prima en el Festival de Berlin. Ahora tiene también uno mío. Elegid vosotros la categoría. ¡Ah y no me puedo olvidar de la banda sonora! Un manojo de temas de Agustin Lara que en la voz de Natalia Lafourcade suenan a un México contemporáneo con los pies hundidos en el fango de la tradición y algún que otro charco de tequila.

Buenos días

Despertar a eso de las 7:30, coger un vaso de agua e ir al comedor. Allí sobre la mesa de cristal espera El llano en llamas. Leer un relato. Solo uno porque el librito es puro huesos. El tiempo se detiene. Volver al párrafo anterior, visualizarlo, pasear por la llanura, bajo un sol de justicia. Llegar a las paraneras y que el ruido de la cafetera te traiga de regreso al sofá. ¡Buenos días! ¡a trabajar!

Tengo paciencia y tú no la tienes, así que ésa es mi ventaja. Tengo mi corazón que resbala y da vueltas en su propia sangre, y el tuyo está desbaratado, revenido y lleno de pudrición. Esa es también mi ventaja. Mañana estarás muerto, o tal vez pasado mañana o dentro de ocho días. No importa el tiempo. Tengo paciencia.