La gran fiesta

Suspiro (escribir aquí onomatopeya), lejos quedan esos años en los que la semana santa era una fiesta. Una gran fiesta. Miro triste el calendario y me pregunto que coño hacer con estos cuatro días que hoy me parecen miseria.

fiesta

Con retraso

Japón tiembla, después la ola y pedrea de Milisiervets. Un periodista dijo que los japoneses no lloran. Los científicos dijeron que el terremoto podía haber acortado la duración del año. Una japonesa que vive en España, puso en marcha el proyecto 1000 grullas por Japón. Los tertulianos se han afanado por destacar en los acalorados debates anti-nucleares. Leer hoy unas recientes declaraciones de Aznar es verle chapoteando entre la mierda. El mundo es un sitio un poco más feo hoy. Somos más pequeños todavía. Menos mal que vuelve la primavera.

Imán

Sello de Sender

Además de ser la mujer de David Bowie, algunos ya sabeis que Imán es el nombre de una de las novelas más famosas de Sender. Me vais a permitir que vuelva a hablar sobre el tema porque estos días entre que he acabo la novela, que me encontré este sello cuando recogía la mesa de la oficina y con Sra. Aminatu en todas las comidas… parece que el tema de la descolonización del norte de África está a la orden del día.
Aunque este libro de lo que realmente habla es de la condición humana y sus miserias, describiendo los horrores de la guerra, de una guerra cualquiera, que llega al punto de anular por completo a las personas que se ven inmersas en ella. Una injusticia detrás de otra, en medio de la lucha por una supervivencia absurda, todo en un contexto carente de toda esperanza. Después de leer este libro pocos argumentos le quedarían a Mr. Obama para seguir defendiendo la guerra como medio de conseguir la paz.
El relato es de un realismo aspero y nos presenta pinceladas de una sociedad española que me gustaría pensar que ya es pasado. Sender dice grandes cosas sin alardes, hay escritores que alrededor de dos líneas de esta novela armarían párrafos, incluso capítulos. Pero él las deja allí como si nada, sin recrearse. Tiene Sender una extraña facilidad para decir las cosas de forma sencilla, con mucha contención ligüistica (si es que esto puede existir), a medida que lees sus novelas tienes la sensación de que lees textos de alguien huraño, parco en palabras, pero que te sorprende cuando menos te los esperas con diálogos vivos y chispeantes. Ni que decir tiene que me ha encantado descubrir nuevas palabras y verle jugar con las expresiones. Bueno pues eso, que el que lo quiera leer primero… que lo pida.
“Alguien se queja del calor en un grupo que se ha ocultado detrás de una tienda, sin alejarse mucho:
– Yo, no – dice otro. Yo soy más bien friático.
– Veransico, querras decir – corrige otro.”