Leer y sudar

Pues he hecho un examen. Tampoco es que me haya dejado los huevos estudiando, pero tenía activada esa medida mental que me castiga sin leer otras cosas (excepción del periódico del sábado), que no fueran del temario. Pero ya lo he hecho. Y como el resultado me va a sumir en la incertidumbre de si paso a la siguiente ronda o no, ya puedo leer sin remordimientos. Y en la mesilla tengo la última de Spanbauer, a la que le tengo muchas ganas y alguna que otra cosilla más. Mientras el calor ha llegado, la casa está a medio desmontar y el comedor todavía lleno de pilas de apuntes. Bienvenido verano del dieciseis, comienza la temporada ¡a sudar!.

Leer da sueños

Your will. My hands.

Hice el examen. Superé mi miedo atávico a no tener nada que escribir. Al folio en blanco. Puse algunas cosas que creía importantes y a modo de rúbrica lo salpique con chorradas. Leer y fin. Han terminado tres de los meses más oscuros de mi vida. Por distintas mierdas, perdí las ganas. Bueno dejémoslo en tres meses grises. Siempre ha habido gente a mi alrededor dispuesta a iluminar el camino con su varita. ¡Lumos!.

Y puestos a iluminar, el día del examen he tenido velas en iglesias repartidas por todo el país. Espero que les hagan más caso que a mí. Que nunca se me cumple lo que pido. Hombre de poca fé. Aunque claro yo tampoco me quedé corto en el mundo de la supertición y he ido cargadito de amuletos. No pongo aquí la lista porque yo mismo me avergüenzo. Después del examen recuperé mis rituales barbastrenses y me compre unos calzoncillos. Con los nervios me equivoque y volví a los bóxer. El día era frío, el aire en la cara. A dormir al pueblo. Pero resulta que los amigos estaban de cena. Café, pacharán, Manowar, porno, Freixenet, tragabolas y mucho, mucho WhatsApp. Ready, steady go!.

Virgencita plis

Li me regalo este llavero cuando le dije que me iba a presentar a unas oposiciones. La inscripción en su parte trasera dice “Virgencita plis, hazme el milagrito“. Yo de fe, lo que se dice fe, voy más que escaso, pero agradecido que es uno (y con cierta inclinación estúpida por la imaginería católica), el llavero se hizo con el puesto titular y va con las llaves de casa. Parece que la plegaria que diariamente ha ido emitiendo mi bolsillo ha hecho efecto y en la lista de personas que pasan al siguiente examen de la oposición, mi nombre  se encuentra “milagrosamente” entre ellas. Me ha costado un par de días salir del estado de “choc“, bueno todavía no sé si he conseguido salir de el. Comienza otra semana importante, el verano es implacable, aquí nada perdona.

Primeras veces

Ya está, ya he hecho mi primer examen de oposición. ¿Qué como me ha salido? Pues mal. Hombre no tengo referentes para comparar, pero la verdad es que la mayoría de las preguntas me sonaban a chino y algunas de las leyes por las que me preguntaban… ni sabía que existían. En fin, para todo hay una primera vez. Y para toda primera vez hay uno, incluso a veces dos. Tasas, nervios, temarios, grupos, besos, agradecimientos, velas, regalos, firmas, contraseñas, hojas ópticas de respuesta y formalismos trasnochados.

Solo puedo prometer que la próxima vez, lo haré mucho mejor. Gracias a todos. ¡Ah y lo del rescate es una estafa!

A veces lo veo todo claro

Yo descubrí esa línea en tu espalda
Las manos dentro del agua

Mi estupidez es ilimitada. Siempre lo intuí, no puedo decir que me sorprenda. No hay Micro que valga. Ceno viendo El Apartamento y me oigo pronunciar en voz en alta la promesa de probar el Daikiri helado, antes de ingresar en el monasterio. Esta tarde cuando el sol ya se ponía he descubierto una fila sinuosa de hormigas por mi cocina. Las miro con envidia marchar en su ordenada existencia. Hasta que en un brote colérico decidido barrerlas. Salgo a buscar la escoba justo en el momento que se desata la tormenta. Acato el rugido protector y decido seguir con con la Ley 12/2001 del 2 de julio, de la infancia y la adolescencia en Aragón. One of the best musical comedies of our times. No lo dice la ley, si no François de la Rochefoucauld (s. XVII) pero; es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos. Hablo con ella y siento una profunda afinidad generacional. Generación desnortada. Facebook ya está en Wall Street y yo sigo sin tener un perfil. Ni un frontal. Por no tener no tengo ni siquiera una opinión formada sobre los snacks japoneses, o chinos que ahora todo es chino… hasta lo japonés. A single man. El Twitter y el Apalabrados son mis mayores vínculos con la sociedad estos días, en los que paradójicamente Grecia puede cambiar la pregunta. En el Babelia del sábado pasado leo que: cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución. Por la ventana se cuela la música de las atracciones infantiles. Son las fiestas del barrio. Intento terminar de leer las reflexiones de Gil Calvo sobre el pesimismo que desata la crisis, pero el pesimismo me puede. Vete a la ducha. Ponte a silbar.