Barcelona ’15

Vuelvo de Barcelona con un llavero de Cobi, comprado en el Estadi Olimpic de Montjuic y una libro de Lobo Antunes, que me ha regalado Princess Johana (graaaaaaacias). También con algunos filtros nuevos en la cámara del móvil. Móvil por cierto que está en las últimas. Así es la vida, lo nuevo, lo viejo, lo que se queda y lo que se va con la lluvia. Y así son las grandes ciudades. He hecho vida de barrio obrero periférico, que me apasiona por exótico. Yo tan del pueblo. He visitado sitios nuevos, que me apasiona también. Visto a viejos amigos, conocido a algunos nuevos. Solo me quedo en el tintero alguna visita familiar para la que no hallé hueco. A la próxima caerá. Porque Barcelona, aunque da algo de pereza (cansino independentismo), sigue siendo un nido de actividad, de ideas y de recuerdos. Recuerdos que mientras la pequeña Sue, siga viviendo allí, irán creciendo.

BCN15

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La anciana que nunca jugó al tenis. Y otros relatos que sientan bien. Zidrou

Lo trajo Julia. Ha estado varias semanas deambulando por el salón. Había picoteado alguno de los relatos. Interesante, aunque no me suelen gustar los libros ilustrados a tantas manos. Tenía pendiente dedicarle un rato de calma. Hace un momento estábamos en el sofá riéndonos con la repetición de la final que ha ganado Carolina Marín, nos reíamos por ese himno franquista sonando en el podium y en general por este país tan festivalero y olvidadizo que sigue en manos de los cuatro de siempre. Apagamos la tele. Cogí el libro y le hinque el diente a una de las historias. Debía de ser la historia. O los excesos del fin de semana me jugaron una mala pasada. Tendría el umbral emocional bajo. Tal vez vi algo de mi vida reflejado en esas viñetas. Da igual, sea lo que se al terminar me recorría la cara una lágrima traidora. Me la limpie rápidamente con el dorso de la mano y busque refugio en la terraza. Vale, te lo dejo. Estoy seguro que hay dos o tres historias que te tocarán.

La anciana que

Mujeres en expansión

Era una cena. Bueno con horario de merienda. Pero era una cena y había mucha comida. Así como para terminar estas fiestas sin volver a cocinar nada. Hubo café. Y pastas. Perdón pero no me atrevo a escribir el nombre de las pastas, pusiera lo que pusiera seguro me equivocaba. Después jugamos a los dados. Antes hubo que inventar las reglas. Todos queríamos la caja. Y como siempre pasa con esto, finalmente nada era lo que parecía. Me da a mi que esa no será la última vez que veamos esos libros paseando por nuestras cenas. Después hubo lobos, pero no sé muy bien porque reino el caos en la sala. Hoy he leído que en cuestión de perfumes lo que marca la diferencia es la concentración de aceites esenciales con respecto al alcohol. Así pues el parfum debe de llevar entre un 15% y un 30%, después viene el eau de parfum que dura entre 4 y 6 horas y lleva entre el 8% y el 15%, el eau de toilette del 4% al 8% y el eau de cologne del 3% al 5% y nos dura unas 2 o 3 horas. Cierra la clasificación el eau fraiche con una proporción de aceites esenciales de entre el 1% y el 3%. Venga y ahora a por nochevieja.

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Los amigos viajeros

¡Ay! como se me alegra la semana. Una postal espectacular que viene de Birmania, sorry Myanmar, que me voy a llevar en mi nueva aventura (para decorar las tristes habitaciones de hotel que me toquen) y una Copa de Pitágoras, que era un objeto totalmente desconocido para mi y que me va a permitir no excederme con la bebida a partir de ahora. Esta copa voy a proponerla como campaña de moderación del consumo de alcohol entre los jóvenes de la ciudad, pero eso ya será… para el próximo curso escolar, que esté lo tenemos ya liquidado. Gracias al Sr. Embajador y a los aventureros J.Passepartout & Merchef por hacerme feliz y aumentar mi colección de objetos “inservibles según mi madre” que llevaré de traslado en traslado, mientras el cuerpo aguante. Hoy quiero a todo el mundo.

los amigos viajeros

Se me va

Ya tengo esta pinza. Era mi pinza favorita de la exposición de La Caixa y ha sido precisamente mi compi de ese curro, quien me la ha regalado. Grazie mille. Esta pinza es de lo mejor que me ha pasado últimamente. Pero espero que no sea más que el principio.

BAT pinza

Pienso estas cosicas mientras bebo vino blanco en un vaso rojo y leo en un periódico caducado como los miembros de la asociación Siembra juventud cuentan como recogieron tempestades. De repente y antes de terminar el artículo, me entra un miedo tremendo a quedarme sin bolsas de plástico de cualquier supermercado de barrio para poner en la papelera del cuarto que no usa nadie. ¡Ayh! pestañeo una y otra vez. Oigo gotear el grifo de la cocina y entre medio de la rítmica perdida, el Whatssap suena a contratiempo mientras el libro abierto que tengo sobre la mesa se cierra bruscamente. ¡Glups! me levanto camino de ninguno sitio mientras canto eso de, pienso mucho, hablo poco, de León Benavaente giro tres veces sobre mi propio eje y expiro la energía cósmica del universo ¡buuuf!.

Los años tristes (B.S.O.)

Cuanto jaleo estas semanas. Ademas estoy pachucho, vamos… resfriado, alérgico y alguna que otra cosa más. Terminar un trabajo, empezar otro. Acabarlo también. Comprar billetes y pensar en el futuro. El futuro, siempre atendiendo al futuro. Mientras se me ha olvidado comentar por aquí algunas cosasdel presente. Imperfecto. Lluvioso. Como el disco que nos trajo Hembra Beta en su última visita. Paisaje gris, empapado de cosas bonitas, delicadas, tristes pero no llorosas. Yo hace tiempo que no regalo una compilación. Pero ya tengo una en la recámara, ahora solo me falta el packaging. Venga que ya os puedo adelantar el título: Los años tristes. Pero tampoco es para echarse a llorar. Es solo un título. Un título de verdad. El que quiera una copia que la pida. Mientras voy a seguir pensando en todo lo qué me queda por hacer. No se que yo seré mañana. Y es que aun con el billete en la mano, recién salido de la impresora, no tengo muy claro a donde voy.

Galicia Calidade

Me ha regalado Mer, esta botella de Albariño que esta debajo de la funda de neopreno con forma de tiburón. ¡Gracias! Me la compró en una de sus vacaciones. Las gallegas, claro. Contentísimo me he puesto, por el vino y por la funda. Ya sé que soy fácil de contentar, solo hace falta que sea un poco absurdo el regalo para que me encante. Mientras me pienso cuando y con quién me bebo la botellica… me he echado una lata de Estrella Galicia, que es una cerveza que llevaba un tiempo persiguiendo y no había manera. Aún no tengo veredicto, tendré que beberme otra. Estos es un comienzo de galleguización bloguera. Pero que nadie se asuste. ¿Hay alguien ahí? bueno pues a no asustarse, que no me va a dar ahora por las nacionalidades históricas.

Por cierto no es el único regalo que he recibido estos días y aunque también esta Mer(chef), de por medio… eso ya es otra historia. LOVE.