Semanas y fines de

El tiempo está loco. El fin de semana pasado estuve a remojo, ahora tengo frío, ninguna gana de hacer nada y unas entradas para un festival, para un concierto, ¿para qué?. El tiempo está loco. Ir con retraso no tiene porque significar llegar tarde. No, no me he bajado el juego de cazar Pokemons, ni cambiado mis fotos de perfil por otro atentado en Francia. Pinto con toda la desgana del mundo mi nueva habitación. Una mudanza. Y luego está todo eso de la boda. El tiempo está loco. Era domingo, hoy viernes.

cano

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Despertares VIII

Entra en el bar con intención de echar un sol y sombra. Cargadito. Sin saber muy bien porqué (para qué, cómo ni cuándo), se encuentra frente a una enorme taza de té negro ahumado. Junto a ella un reloj de arena que el camarero ha puesto sobre la mesa con una sonrisa y que él ha tomado como una seria advertencia.

Dicen que no se estila

Si digo que esta mayor, puede que no os diga mucho. Si digo que creo que es la última vez que la veo, diréis que siempre digo lo mismo. Así que de todo eso mejor no digo nada.
Diré que salió al escenario con decisión, llevaba en la cara la ilusión dibujada de quien hace algo por primera vez. Aunque no era el caso. Yo que la miro de arriba abajo, que esta vez no me olvide las gáfas y ella que la primera palabra que dice es “Ojalá…” yo pongo carica de imbecil, sonrisa Bob Esponja y a partir de ese momento todo sigue su orden. Quien quiera ver la crítica oficial, que pinche aquí.
Pensaba comentar algo acerca de que ella tal vez se mueve menos, algún desplazamiento a la mesa donde están preparados los pañuelos, mantones, huipiles, chales y demás complementos. También pensaba decir algo de que la voz en algunos momentos parece que va a quebrarse, que los desplazamientos tienen algo de “robótico” y que solo las manos parecen ligeras cuando marcan esos finales característicos, brazos abiertos, en alto, repartiendo al público… porque aquí hay para todos, es leyenda.
Pero lo que verdaderamente quiero decir es que Mª Dolores Pradera forma parte de la memoria colectiva y tiene hits para aburrir, no se le puede pedir más. Hoy en día nadie puede hacer referencias al paso del tiempo como ella, toda una vida, el tiempo que te quede, no se estila, rodar y rodar, andando y cantando que es mi modo de alumbrar, dejame que te cuente limeño… porque después de esta vida, no hay otra oportunidad.
Que no se me olvide apuntar que el público intento cubrir con sus aplausos los huecos del patio de butacas. Aplausos prolongados y generosos que no llegarón a ocultar que Huesca no llenó el auditorio. Mala entrada para la autoproclamada capital cultural del exreino.
Y entramos en la recta final del concierto con mis mexicanos favoritos y alguna que otra de las esperadas (devuélveme el tupper de mi madre…). Aún nos tiene que regalar esa imagen para el recuerdo (repe) cuando se acerca a sujetar el contrabajo para que el público pueda aplaudir a la banda. Dos, tres, cuatro bises y “La Pradera” que da las gracias y abandona despacio el escenario mano en alto a modo despedida. Me quito las gafas y me froto los ojos mientras el auditorio en pie sigue aplaudiendo a un escenario huerfano con todas las luces ya encendidas. Punto y final.