This train is bound for…

Tengo una contractura. Voy en el tren y es de mañanas. Escucho el podcast del que todo el mundo habla en mi trabajo. En el asiento de atrás hablan de la perversa asociación que se hace del mundo rural con la barbarie. La idea parece que es una de las que se barajan en el último libro de Sergio del Molino. Miro por la ventana y pienso si este será el último día que cojo este tren. También pienso en buscar un billete barato para Tegucigalpa en septiembre. La verdad es que debería de estar escribiendo el guión de la boda de mi primo, pero le he cogido algo de tirría a la escritura. Ayer grabé dos vídeos. Con el mismo estilismo. Para dos cuarenta cumpleaños. Tan distintos. El tren discurre ahora paralelo a la carretera y veo a un grupito de scouts andar por el arcen. Paro el podcast y envío un Whatsapp a mi compañera de trabajo para ajustar nuestra visita de primera hora. La vida antes era más interesante. Es un rollo tener que vivir siempre el ahora.

Julieta. A criticar

Iba predispuesto a que me gustará. En general me gustan todas las de Almodóvar, vale tengo mis favoritas pero hasta en las que no me apasionan me regocijo con sus imperfecciones y siempre encuentro un diálogo chispeante al que agarrarme o un giro perverso que me deslumbre. Almodóvar más allá de sus personajes imposibles y los estampados de su vestuario, ha sabido entender la condición humana en este país como nadie. Julieta pintaba bien, tenían buenas referencias de los relatos en los que está libremente basada y el silencio (título primigenio de la peli) es algo que en el cine normalmente me apasiona. Por si faltase algo tenía un trocito rodado en Huesca y se montó un pequeño alboroto de provincias, el día que Pedro mientras buscaba localizaciones comió en un restaurante al lado de mi casa.

Era sábado noche, éramos cuatro y el cine tenía una más que aceptable entrada. El resto solo tiene un nombre, decepción. Un sufrimiento vacío, un guión que no es capaz de pasar ni el lirismo de los relatos, ni la angustia que la escritura produce a imágenes. Una Adriana Ugarte más perdida que yo a principios de mayo en la tienda de Victoria Secret de Londres. Unas historias paralelas en vía muerta, con trenes nocturnos parados y ciervos oníricos en busca de hembra. Un bluf en toda regla. Unas vidas vacías y carentes de interés como hace años no se veían en la pantalla. Una nadería adornada con las correspondientes esculturas, pinturas, libros que deberías leer y Enma Suarez bebiendose ese Viñas del Vero, sola en casa. ¡Vete al bar redios! ¡vive! ¡a la mierda todo! ¡tu hija la primera!. Y nosotros a la mierda no nos fuimos, pero al un bar que resulto ser un karaoke sí. Solo iba a ser una caña pero Lafourcade nos llevó a Chavela y cantamos y bebimos para celebrar las imperfecciones de nuestras vidas. Pedro a ver si a la próxima…

Sorpresas te da la vida

Voy sentado en este tren semi desierto y pienso en como a veces la vida nos lleva a lugares insospechados. Si a mi me hubieran dicho que me levantaría todos los días a las 6 AM y me trasladaría a una hora de donde estuviera viviendo para llegar a un trabajo que no me gusta… me hubiera dado un ataque de risa. Pero para risas las que nos vamos a echar mañana ¡estamos de boda!. La fantástica mesa de los solteros pierde a una de sus miembros más ilustres, pero no sé porque me da a mi, que más que perder una, ganamos uno. En fin que espero que no sólo lo pasemos bien mañana, si no que los novios sean muy felices juntos y que nosotros podamos seguir disfrutándolos. Y entre otras cosas disfrutaremos de ese brindis ya mítico ¡por que nos casemos todos el año que viene!.

Transmongolian express

Estos días he vuelto a oír sobre el Transmongoliano, un proyecto de viaje que hace unos años estuvimos barajando un grupete de amigos y que finalmente cayó en nuestro particular limbo de las buenas ideas huérfanas de liderazgo.

Este vídeo grabado por una pareja de españoles mientras realizaban el trayecto esta recibiendo miles de visitas en internet. Y no me extraña porque a muchos con solo oír este nombre ya se nos dispara la imaginación en mil direcciones, pensamos en exóticos paisajes y en aventuras inesperadas. Más de 7.500 kilómetros separan Moscú de Pekín y entre medio numerosas ciudades de extraños nombres y pintorescas fachadas. El vídeo es una delicia, grabado desde la ventanilla del tren y con un montaje que a mí me ha recordado algo a esa otra gran colección de paisajes emocionales que es The straight story. Pues nada… a seguir soñando.

Madrid, ida y vuelta con una semana de diferencia

Viajo a Madrid en el vagón de cola. Compartimento turístico está serigrafiado sobre el cristal de la puerta. El sitio lo ha elegido Ana y me gusta. Un poco lejos de la cafetería para mis hábitos ferroviarios. Pero me da igual. No he venido dispuesto a echar nada en falta. En la pantalla intentan devolver no sé que daga a un supuesta montaña mágica. Para variar un truño de película. En mis oídos Wilco saca punta a sus guitarras. Salimos de la Zaragoza con este panorama audiovisual y el sol enfoca los campos de trigo con el luminoso propósito de incendiarlos. Acaricio con mi mano derecha el lomo de Sukkwan Island y digo adiós a la capitalidad europea de la cultura. Buenos días resto de mi vida.
El tren de Madrid parece que no termina salir nunca. Los auriculares morados de Renfe puestos, he fet un salt, un salt estrany, que ens ha aixecat més de tres pams. He visto la casa que se ha comprado Julia y me he quedado tranquilo al comprobar que el Isidro Ferrer es el complemento ideal para esas paredes tan blancas y luminosas. Muy a gusto he estado en Guadarrama. ¡Vivan las reuniones de viejas glorias!. En la instalación ondeaban la bandera española, la brasileña y la del estado vaticano. Menuda tienen montada los padres agustinos. La central nuclear esta preparada para recibir la visita de su Papa. Hemos cerrado el encuentro entre profiteroles y sidra. El mercedes blanco roto nos devolvió a la estación de nuestras miserias. Tengo que leer algo de Sándor Márai, le preguntaré a Marta. Se me van cerrando los ojos mientras pienso en lo diferente que es el paisaje que rodea Madrid según el lado por el que le entras.

Huesca International FIN Festival

Esto se acaba. No puedo creer que vaya a poder alejarme por unos minutos del teléfono móvil. Que no voy a tener la web de Renfe como página de inicio perpetua en mi ordenador. Que no voy a estar en un ¡ay! porque se me quede alguien colgado en un aeropuerto o en una estación. Adiós a organizar los horarios de los coches oficiales. A tener siempre una respuesta para una pregunta. A no pisar un cine, a pesar de que parece que vivimos dentro de una película. Nunca pense que tendría tantas ganas de colgar el cartel de FIN.