Noches de verano en Pirineos Sur

Sin saber muy bien como, acabé en el concierto de Kase O en el Festival Pirineos Sur. Y claro pasó lo que tenía que pasar, que me aburrí. Y no porque el tío no sea profesional, porque no sonase bien (es de los pocos que entiendo cuando rapean), porque no hubiese colaboraciones, ni luces y coreografías estudiadas. Simplemente porque no me gusta. Me resulta curioso ver a la gente que ya esta en los cuarenta enrolados un concepto tan puber. Se supone que la suya es la propuesta más madura del genero, porque el chico ha tenido una crisis personal, ha estado deprimido y ha volcado todos sus fantasmas en este nuevo disco… bueno vale ¿y qué?. A ver todo esto puede venir porque no me interesan los conciertos de rap o hip hop, ni sus ansias participativas (agáchate, levanta la mano y muévela, dale ruido a fulanito, gritad paaaaaaaaaaaaz…), será que ya lo di todo en la época de Teresa Rabal. Por no hablar de los discursitos que “se casco” entre canciones inspirados en lo peor del pastoreo evangelista, mucho amor, mucho respeto a las mujeres (son como jarrones llego a decir) y con pinceladas de superación personal estilo mensajito de Facebook. Pero el público disfrutó. Eso es importante. Un público que según una de las varias encuestas que lanzaron desde el escenario, era mayoritariamente de Zaragoza y había subido a ver a su gurú rodeado de las montañas de Lanuza. Pues oye muy bien, que lo disfrutaron. Y eso que les pusieron un telonero que no pareció gustarles mucho (Bejo nos dejó alguna que otra gran frase flotando sobre el pantano: “ella está buena pero es mala” / “mucho macho, mucho mamarracho ” y terminó su actuación como los grandes, en el agua) y que no supo apreciar que en las músicas previas a la actuación sonase ese himno generacional millennial que es Tu coño es mi droga.

Todo esto en un festival poco sostenible, con algún que otro problema de identidad, muchísimos problemas de movilidad y de generación y recogida de residuos. Pero nada, que ya queda menos para que veamos de nuevo a Patti Smith, El mató a un policía motorizado, Caetano Veloso, a la Carra, a Alkistis Protopsalti a pachas con Božo Vrećo (supongo que cuando sea viejo siempre podré decir que estuvimos en la primera actuación de Božo Vrećo en España), Perfume Genius o a Marta Sánchez cantando soldados del amor, sobre el escenario de Lanuza. Señores programadores de este u otros festivales, atiendan nuestras plegarias paganas.

Leer y sudar

Pues he hecho un examen. Tampoco es que me haya dejado los huevos estudiando, pero tenía activada esa medida mental que me castiga sin leer otras cosas (excepción del periódico del sábado), que no fueran del temario. Pero ya lo he hecho. Y como el resultado me va a sumir en la incertidumbre de si paso a la siguiente ronda o no, ya puedo leer sin remordimientos. Y en la mesilla tengo la última de Spanbauer, a la que le tengo muchas ganas y alguna que otra cosilla más. Mientras el calor ha llegado, la casa está a medio desmontar y el comedor todavía lleno de pilas de apuntes. Bienvenido verano del dieciseis, comienza la temporada ¡a sudar!.

Leer da sueños

Final de augusto

Se le han ido cayendo los días al verano, como se le caen los dientes de leche a un niño de seis años. Un verano soseras, no malo, no para enmarcar. Un verano adulto y responsable con alguna que otra ida de olla. Un verano que pronto olvidaré. Como olvido tantas cosas. Ayer bebímos tequila y mezcal. Hoy ya veremos. Al menos pillo alguna buena noticia. Mr. John Grant anuncia disco para el otoño y lo hace con un single en el que cuenta con la colaboración de Tracey Thorn (cuantas veces al echar la vista atrás, resuena Five Fathoms en mi cabeza). Ahora falta ponerse las pilas con las manualiades para llegar a tiempo al día de publicar mis desvaríos baloncestísticos y rematar el ocio vacacional con esa jornada mítica en el Aquapark.

Que la vida es un festival…

Siempre he dicho que los festivales musicales veraniegos no son para mi. Tampoco es que haya ido a tantos, pero es que suelen reunir casi todas las cosas que me incomodan. Además este año el Low esta descabezado, vamos que los cabezas de cartel no se los creía nadie (ni ellos mismos). Aún así me parece una opción de ocio respetable, al que le guste que vaya y a los que no… pues si nos apetece ¡también!. Nosotros volvimos a Benidorm y lo hicimos felices. Nos reímos mucho en el camino, en el hotel aunque nos estresaran las camareras del bufet libre y el agua de la piscina de la terraza estuviese muy recalentada (adie nos quitará ese momentazo cantando en el ascensor a grito pelado). De los bailes en La Cava Aragonesa nunca comentaré públicamente nada.

¿Y el festival? ¡Ah claro!, pues bien, entre tonterías de pago con pulsera, recargas (que no funcionaban) con PayPal, que la cerveza patrocinadora es de las peores del mercado y esa extraña sensación de que te están engañando todo el tiempo…  estuvo bien ver por segunda vez este año a Mr. Nacho Vegas y a Él mató a un policía motorizado que aunque me gustaron mucho (y con J también), no lucen tanto en un escenario abierto y a plena luz del día, a Yelle que luce allá donde la pongas y más si es a las tres de la madrugada. Que bien hubiera estado que ese día lo cerrara Javiera Mena, pero no. Mourn que aún no pasan de una fresca anécdota, Foals correctos, aunque no son para semejante escenario. Ese escenario Jägermeister, fiestero-ravero y el concierto de The Libertines, solo por ver disfrutar al muchacho que teníamos en frente. Alejado de las primeras filas, cantando todos los temas, abriendo los brazos, girándose para intentar animar a sus amigos, que estaban en otra guerra. Sí señor, esa puede que sea la grandeza del festival, de la música, pensar que ese tema esta escrito para ti, que ellos te entienden mejor que nadie, que han puesto palabras a eso que tu no sabes muy bien como denominar. Cantas, bailas y si hace falta pues te emocionas.

Seis años

Que tu máxima preocupación sea saber si en el bar al que vamos tendrán Calippo de chicle. Que ni eso te preocupe en exceso. Que la aventura no termine nunca. Descubrir que la felicidad se esconde en un tuper que guarda un bocadillo de pan bimbo con Nocilla y que el secreto de esa sonrisa permanente sea estar en el agua hasta tener los dedos completamente arrugados.

La soportable adversidad de no ser

En el bosque que hay dentro de mis ojos
El barro mete miedo
La sombra mete miedo

(El aire puro, Pablo Und Destruktion)

Sabes que algo va mal, cuando te descubres llorando con una novela modernilla de amor del tres al cuatro y recuerdas que ayer ya echaste unas lágrimas al final de un capitulo de The Wire. Aún así te pones un pantalón corto viejo y una de esas camisetas que no están limpias ni sucias y te bajas a desayunar a la calle. ¡Que es sábado coño!. El periódico y la visita al super de rigor. No hay mucha gente en la calle y el calor todavía es soportable. Sigues pensando que es un desperdicio de fin de semana este. Tu verano tiene pinta de que va a ser breve. Sabes que la brevedad es uno de los valores en alza en nuestro deambular contemporáneo. Tus temores, que son los míos, se enfocan hacia las cosas que ni siquiera comienzan. Esas que tantas veces has imaginado, desarrollado y vivido… tan sólo dentro de tu cabeza. Recoges las migajas del cruasán que han quedado sobre la mesa y te esfuerzas por pensar que todo va a salir bien. Conoces la teoría. La has repetido muchas veces. Pero hoy dos preguntas se marcan a fuego en tu garganta. Tienes que armarte de valor para decirlas en voz alta, ¿qué es todo? y ¿qué es ir bien?.

fuimosrelatobreve

Manchas solares

De sopetón me veo en junio, la piscina llena de gritos, el sol en la cabeza y entre las manos se me escurre el libro de Juego de Tronos. Acabo de llegar del hospital y me invade una tonta sensación de que esto ya lo he vivido. Fue hace dos años. También el año pasado. Me veo atrapado en esta vida que no sé si he elegido. Que no sé si me gusta. Sé que tengo que hacer cambios, me lo han dicho ya varias personas. Orwell ha sido el último “Nos hemos vuelto demasiado civilizados para captar lo obvio. Porque la vedad es muy simple: para sobrevivir, a menudo debemo pelar, y para hacerlo hay que ensuciarse“.