romania

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România

This train is bound for…

Tengo una contractura. Voy en el tren y es de mañanas. Escucho el podcast del que todo el mundo habla en mi trabajo. En el asiento de atrás hablan de la perversa asociación que se hace del mundo rural con la barbarie. La idea parece que es una de las que se barajan en el último libro de Sergio del Molino. Miro por la ventana y pienso si este será el último día que cojo este tren. También pienso en buscar un billete barato para Tegucigalpa en septiembre. La verdad es que debería de estar escribiendo el guión de la boda de mi primo, pero le he cogido algo de tirría a la escritura. Ayer grabé dos vídeos. Con el mismo estilismo. Para dos cuarenta cumpleaños. Tan distintos. El tren discurre ahora paralelo a la carretera y veo a un grupito de scouts andar por el arcen. Paro el podcast y envío un Whatsapp a mi compañera de trabajo para ajustar nuestra visita de primera hora. La vida antes era más interesante. Es un rollo tener que vivir siempre el ahora.

Que estamos ya en marzo

Ando escribiendo algo, no sé muy bien para qué, pero ahí ando. Entre otras cosas dos colaboraciones de las que igual no sale nada. Para una me he comprado un cuaderno que he alterado. Esa la escribo en el tren, los días que voy al trabajo en tren. Y tengo ganas, claro. Para la otra voy pillando frases al vuelo, conversaciones, revistas, telediarios… compongo algo, lo mando por internet a mi contraparte y vuelve transformado. O no vuelve. O es otra cosa distinta. Una melodía. Un cuadro. Y así pasan los días y al menos tengo la sensación de que hago algo.

Los amores breves

La vimos al salir del bar. Rotulador negro sobre pared desconchada. Momentos antes me habías estado contando los detalles de tu último viaje. Una escapada hacía un país que nunca hubieras visitado de no haber caído recientemente en las garras de l’amour. Me contaste vuestros paseos en barca, los menús de los restaurantes, los snacks que debían acompañarse de cerveza y otras veintipico pequeñas curiosidades. Te dije que hicieras esta foto. Siempre nos gusta reconocer el ingenio de los que hacen que la calle hable. Dos días después me enviaste unos Whatsapps para decirme que lo habíais dejado. Entonces pensé en la fugacidad de la vida, en lo esquiva que se empeña en mostrarse la felicidad y en está foto.

amores breves

Pájaro. Grulla. Mil.

Fibra de pájaro. Llevo en el alma.
Fibra de pájaro. De rama en rama y de flor en flor.

Viajar, viajar, aunque sea aquí cerquita, que bonito. Fui por la ruta que me recomendó Lidia y me encantó cruzar las Bardenas (por muy reales que sean) y un montón de pueblos pequeños de nombres pintorescos y desconocidos.

La cita era en Las Gaunas y después de los besos, los abrazos y la alegría del reencuentro, todo fue sobre ruedas. Hicimos algunos nervios en las primeras horas del sábado pero… se desvanecieroncomo las burbujas en una copa de champan conforme iba avanzando la jornada. Y no fue champán, que fue vino lo que bebimos en nuestra peregrinación por la calle Laurel. Gracias por invitarme a compartir este trabajo, por acogerme, por descubrirme la ciudad y por ese momento impagable en el que cantamos desaforados Fibra de pájaro como si fuera el himno de la república independiente de nuestra casa. Gracias.

Et nous allons été en un salón de té

Llegó la fecha, el señor J. Passepartout y la señora Aprendiz de Pato se piran. Podría decir que ha llegado la fecha fatídica, pero eso sería hablar des un punto de vista muy egoísta, pensando solo en las comidas improvisadas que voy a perderme, el partido de pádel (siempre pendiente), las excursiones que no haremos juntos, conciertos y salidas de nocturnas sin compañía cómplice, ¡snif! ¡snif!. Pero estoy contento, porque ellos se van para gozar. Van en busca de La gran belleza y de hacer lo que más les gusta en la vida. Allí aumentaran unos centímetros su estatura y tras un periodo de adaptación se moverán con soltura entre esos caos circulatorios y personales que desde aquí se vislumbran. Les imagino paseando entre colinas verdes, templos comidos por la vegetación y kilométricas playas de aguas cristalinas. Pero no tendremos que imaginar mucho, porque se han dispuesto a contarlo y para ello va a abrir su particular salón de té, que será nuestro nuevo punto de encuentro aunque sea así a lo virtual, aquí te dejo la dirección. Bon voyage mes chers amis!