Vida es

Han vuelto a pasar muchas cosas. De eso se trata ¿no? de qué la cosa se mueva. Se ha casado mi amiga Liza (espectacularmente vestida de Estela Garro Atelier), he estado en Canfranc unos días y ha muerto Mª Dolores Pradera, Mme. Puisac la ha recordado en un audio mucho mejor de lo que yo podría hacerlo. Nunca olvidaré alguna de las actuaciones que le vimos juntetes.

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Me han dicho que se marcha Zidane, M. Rajoy también replega y aunque cueste creerlo el Huesca balompié estará la temporada próxima en primera. No presido nada nuevo, soy trabajador del HIFF  (vuelvo tras 7 años ¿creeis que se ha estancado mi carrera? ¿tengo carrera?), ha terminado el periodo de clases del master, vendí un cuadro de Miclin el otro día, no he pisado todavía ninguna Feria del libro, casi escribí un poema el sábado, ha llovido mucho y sigo trabajando para ser mejor persona.

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El día que murió Chiquito

Me desperté pronto, la costumbre, cogí el móvil de la mesilla para vaguear y no salir aún  de la cama. Revise Twitter, había muerto Chiquito. Una puerta se golpeó en mi cabeza. Los obvituarios llevaban ya un tiempo preparados, algunos hablablan de él como un genio del humor, y otros incluso de el mayor renovador del castellano de nuestra época. Bajé al bar, porque aún muerto Chiquito, era sábado y café con leche, croissant y periódico son compulsory. De vuelta a casa parada en el Eroski y acopio de fondo de armario. Ya en casa lavadora, baño y dar de comer a los peces. Vistazo a la prensa online donde Chiquito ya ocupa las portadas. Junts pel Jarl. Hasta la Casa Real puso un tweet. Whatsappeamos con la familia y aunque parte no se pronuncia no puedo evitar acordarme el día que fuí con mi prima al cine a ver Aquí llega Condemor el pecador de la pradera y escuchamos el que se convirtió en uno de nuestros gritos de guerra: Yoliiiiiiiiii.  Bajo la ventana, tocando esa guitarra sin cuerdas estaba Chiquito. Pocas veces me he reido tanto en mi vida. Después de comer bajo, o subo, a Huesca, nunca me aclaro cual es el verbo que tengo que poner cuando hago este trayecto desde Zaragoza. Descargo el coche en la oficina de Pedro y tomamos una caña hablando del tema del día. La de palabras y expresiones que nos salen sin matarnos mucho la cabeza. Pedro le vió en Huesca, en esa mítica actuación junto a Joaquín Reyes en el Festival Periferias. Yo me quedé sin entrada. Eran otros tiempos, teníamos tiempo para todo, la vida nos sorprendía en cada esquina y muchas veces nos quedábamos en la puerta. Después paso por casa de Isa, que está pachucha y también hablamos del tema, mirando por el movil nos reimos al ver que en las fotos de la capilla ardiente no podía faltar esa corona en la que estaba escrito “Hasta luego Lucas“.  Vuelvo a Zaragoza, es de noche, hace aire y no tengo ganas de nada. Me voy pronto a dormir, hoy con la sonrisa en la boca.jarl

Tio Manolo

Y esto luego ¿dónde lo llevan? ¿a La Cartuja?. Tengo que reconocer que aún me sorprenden tus preguntas. No puedo evitar sonreír cuando dices ¡ostia que navaja más hermosa! mirando fijamente otra pared blanca. Yo me voy, que aquí ya no hago nada. Me cago en Dios que mañana. ¿Dónde esta el del barbero?. Te digo que es la hora de comer y que luego iré a buscarle. Anda tú, córtame estas ramas. Como si lo que te sujeta a la cama no fuesen unas correas de sujección mecánica. ¡Guardia! ¡guardia! gritas mientras vuelvo a taparte con la sábana. Durante un rato a casi todo te respondo con un después. Con gesto serio me dices y si no hay después… ¿qué haremos?. No lo sé. Lo pienso un rato. Probablemente nada.

Volver a Zaragoza

Es volver a los veintipico. A comerse el mundo. No tener miedo a nada. Bueno a algunas cosas. Pero pocas. El esquí en Panticosa. Rodajes de fin de semana. Oficina y alquileres. Proyectos personales super importantes. Autopistas de un solo carril, destino a nada. El travelling, la grúa. Volver a unos compañeros que ya no son. Mis primeras experiencias con la muerte más allá de la familia. Madrugones, aventuras de carretera y lugares cercanos pero remotos. Besos eternos en un portal con muchas escaleras y otros furtivos robados en el baño de un antro sin cartel en la puerta. Volver a Zaragoza es volver a un tiempo intenso, pero sin Internet, casi sin móvil, un tiempo algo más libre. Orgánico, orgásmico y frustrante a la vez. Vuelvo a Zaragoza, vamos a ver.

El día que murió David Bowie

Me he despertado sin pereza, pero he ido lento. He desayunado mientras se aireaba la cocina, que todavía olía a las palomitas que quemaron ayer. He cogido la bolsa, bajado al garaje y me he puesto en ruta. Escuchaba radio 3 hasta que han dado las ocho y he puesto las noticias. La no investidura de Mas me aburre hasta límites insospechados, así que he abandonado la información. Justo al entrar en Zaragoza ha comenzó a llamarme la atención el balbuceo de los presentadores, decían sin decir. Una furgoneta roja me ha adelantado sobrepasando holgadamente el límite de velocidad en ese momento. Hablaban de Twitter, hablaban de Facebook, hablaban de incredulidad, de conectar con los corresponsales británicos. Y decían que ahora Blackstar era premonitorio. Ground Control to Major Tom, informamos de la llegada a punto de destino. En el parking del trabajo no había sitio y ya me veía condenado a vagar por calles y avenidas. Pero sabía que algo no iba del todo bien, no estaba nervioso, estaba preocupado y he decidido callejear despacio hasta dar con el hueco. He cuadrado las cuatro ruedas y entonces el Whatsapp ha comenzado a pitar insistentemente la noticia. Music legend David Bowies dies, decía la BBC. Julia me enviaba el link de nuestra canción favorita y sé que los dos estábamos tarareando esa parte del estribillo donde dice you’re not alone. Entro, ficho, saludo, se lo cuento a las chicas del despacho de al lado. Hoy no cojo café de la máquina. Sobre la mesa de la oficina tenía tres partes informativos sobre otro menor fugado. De recepción me llaman para que devuelva una llamada. Todo antes incluso de haber encendido el ordenador. Lo hago, escucho, comento, cuelgo. Let’s dance put on your red shoes. No va a ser un buen día, lo sabes, pero cerrar los ojos no lo va a hacer mejor. Otra llamada. Se corta. La devuelvo, comunica. Así un rato. Una compañera, que no conocía, se ha reincoporado y ha traído una caja de bombones. No voy a hacerle un feo. Abro la agenda repaso las citas de hoy. Voy a preparar unos materiales, inspirado Ziggy played guitar. Esta claro, se ha muerto Bowie. Es verdad. Me pongo los cascos y selecciono la La Chacona de Bach. Luego me avisan para salir a desayunar. No como bocadillo de pollo braseado. Reviso el Twitter, fotos, frases y sentidas despedidas. Retwiteo sin mucho interés. Volvemos al redil y hago ronda de llamadas para citar mañana. Merche me escribe desde el sudeste asiático y dice que no sé lo cree. Intercambiamos unas cuantas frases sobre la exposición que vimos juntos en el V&A hace unos años. Estamos lejos pero decimos al unísono Under pressure!. Y sí… ¡con Annie Lennox!, que más Bowie no puede ir en ese concierto. Pienso en recuperar algunas de esas fotos borrosas que hicimos. Mientrás Julio dice que por esas tierras sentirían más la muerte de Hello Kitty. Modern love walks beside me, bajo al archivo. Papeles por aquí, expedientes por allá. Rebel Rebel, your face is a mess, necesito aire. Tengo que pedir días de vacaciones para ir a Canarias. Abro el portal del empleado y me pongo a trastear, petición de presencias/ausencias. Se me ocurre escribir todo lo que estoy haciendo hoy, el día que ha muerto Bowie. Me parece una buena idea. Luego una tontería suprema. Llaman para cancelarme una entrevista. Lo encajo bien, dejo un recado al chaval. Dile que le he llamado, que no se preocupe, que todo va a salir bien. We can be heroes, forever and ever.

DB

Caminando

Son fiestas. Era temprano. Yo iba a trabajar, un grupo de veinteañeros volvían a casa vociferando y con algunas dificultades para mantener la trayectoria. En la acera había una furgoneta aparcada con el portón trasero abierto. Ellos se han hecho a un lado para esquivarla, yo al otro. Justo en ese momento dos operarios de la funeraria salían del portal y se dirigían a cargar la camilla. Han enmudecido, nos hemos mirado, puede que todos estuviéramos pensando en la fugacidad de la vida. O puede que todos nos preguntásemos porque hoy no habíamos elegido otra ruta. La vida, la muerte, abrir los ojos, además de mirar… ver. Cuestión de elección.

niños arte