There is a town in Alaska

En este pueblo de Alaska, Whittier, todos sus habitantes viven en el mismo edificio. Yo a veces paseando por la ciudad cuando paso delante de un edificio grande pienso, allí vive más gente que en mi pueblo. Pero no sabía que eso podía ser verdad. Los americanos ya lo han inventado claro. Aunque allí el invierno supongo que debe de ser tan duro, que el tener todo concentrado (oficina de correos, hospital, gimnasio, sala de exposiciones…), ayuda a la supervivencia. Tan curioso como frío y no sólo climáticamente hablando.

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Semana Santa. Vampiresa mujer

Si no pongo esta canción es que reviento.

Me la grabó en un pen Special_k junto a otros temazos… que también son de traca. Pero es que esta “me cambia loco” y ahí que la he tenido en el coche esta #semanasantaperonotanto, amenizando los paseitos que me he dado. Mucha nube, reencuentros, besos abrazos, gente maja a la que visitar, kilometros sin ton ni son, romper la hora, subir a una ermita a las tantas de la madrugada con evidentes síntomas de embiraguez… volver al pueblo, al mío, la familia, los planes, el agua. De todo un poco. ¡Ah! y en un riconcico de esta geografía afortunadamente olvidada por los dioses… un corazón

Avellanas garrapiñadas

Muchos días sin escribir, entre el frío, organizar papeles, las tareas siempre pendientes y trabajar un poquico… no llego a todo. Además llevo unos días detrás de una receta para poner en el blog e inaugurar así otra nueva sección. Resulta que el otro día al volver del pueblo, entre verduras varias, magdalenas y huevos de corral, encontré una sorpresa. Mi madre había metido un bote de algo que parecían almendras garrapiñadas, pero especialmente feas. ¡Redios eran avellanas! así que la llame para ver si era cierto lo que veían mis ojos y de paso hacerme con la receta y colgarla en el blog. El resultado: empate. Estaba en lo cierto con lo de las avellanas y según ella no le habían salido muy bien porque era la primera vez que lo hacía, pero de darme la receta nada de nada. Las había hecho a ojo, así que me quedo con las ganas de poner aquí la receta. Tal vez próximamente. O tal vez no. Con las madres nunca se sabe.

¿A qué saben los pueblos?


Me saca de mis casillas que digan que hay un sabor, un no sé qué culinario, una estúpida denominación de origen, que sea “de pueblo”.
Etiquetas como esta de la foto o cuando en un restaurante se acerca el camárero y te ofrece su selección de panes y entre ellos te dice “de pueblo” me enervan. Siempre me quedo con las ganas de gritar ¿de cuál? porque verá ud. el pan de mi pueblo no tiene nada que ver con el de al lado y mi ignoraciá me lleva a desconocerlo todo sobre ese frasquito mágico en el que se guarda el “sabor a pueblo”.
Y mientras tanto decir que hace ya una año que MJ nos dejó. Que me he terminado un librete de Amos Oz, que me ha desencantado un poco. Tengo que leer algo más de Saramago (soy así de influenciable). Aún no han dado las notas. Ya me estoy haciendo a la idea de que este año no termino. Tengo ganas de que sea un verano majo. Pero no veo muy bien por donde cogerlo. I want to be happy, what I don’t know what happiness is. Con semejante panorama solo me queda esperar el estreno de Toy Story 3 con verdadera impaciencia.