I’m not so bad

No estoy tan mal. Escucho algunas conversaciones de los compañeros de trabajo y pienso, no estoy tan mal. No soy tan cortico. Dejo mis pensamientos y vuelvo a la conversación. Analizo sus planteamientos, las explicaciones que dan a su toma de decisiones y pienso que no, que no estoy tan mal. No sé tan poco como creo. Me pellizco el brazo para centrar mi atención, hago alguna pregunta para comprobar que no esté llegando a conclusiones precipitadas. Asiento moviendo ligeramente la cabeza de arriba abajo mientras escucho la respuesta. De arriba abajo y pienso.  No, no estoy tan mal.

Sorpresas te da la vida

Voy sentado en este tren semi desierto y pienso en como a veces la vida nos lleva a lugares insospechados. Si a mi me hubieran dicho que me levantaría todos los días a las 6 AM y me trasladaría a una hora de donde estuviera viviendo para llegar a un trabajo que no me gusta… me hubiera dado un ataque de risa. Pero para risas las que nos vamos a echar mañana ¡estamos de boda!. La fantástica mesa de los solteros pierde a una de sus miembros más ilustres, pero no sé porque me da a mi, que más que perder una, ganamos uno. En fin que espero que no sólo lo pasemos bien mañana, si no que los novios sean muy felices juntos y que nosotros podamos seguir disfrutándolos. Y entre otras cosas disfrutaremos de ese brindis ya mítico ¡por que nos casemos todos el año que viene!.

Caminando

Son fiestas. Era temprano. Yo iba a trabajar, un grupo de veinteañeros volvían a casa vociferando y con algunas dificultades para mantener la trayectoria. En la acera había una furgoneta aparcada con el portón trasero abierto. Ellos se han hecho a un lado para esquivarla, yo al otro. Justo en ese momento dos operarios de la funeraria salían del portal y se dirigían a cargar la camilla. Han enmudecido, nos hemos mirado, puede que todos estuviéramos pensando en la fugacidad de la vida. O puede que todos nos preguntásemos porque hoy no habíamos elegido otra ruta. La vida, la muerte, abrir los ojos, además de mirar… ver. Cuestión de elección.

niños arte

Al telephone

A ver, apunta por ahí. Debes mejorar tus habilidades para la conversación telefónica. Sí, ya sé que nunca se te ha dado del todo bien. También que nunca has puesto demasiado empeño en ello. Entiendo que en tu vida personal no te guste hablar por teléfono, pero en el trabajo tienes que hacerlo y no sólo eso, tienes que hacerlo bien. Claro, en algunos de tus trabajos has tenido gente que lo borda con el auricular en la oreja, pero en lugar de apreder… has delegado. Bueno pues ha llegado el momento de cambiar. Ya no sirve escudarse detrás de esas tontas excusas: nunca se me habría ocurrido eso, no seré capaz de llevar la conversación a ese punto, no me vienen las frases adecuadas, etécetera. Manos a la obra, al teléfono, desde ya.

Diálogo interino

Tienes esto muy abandonado. Se nota que los cambios en tu vida te tienen secuestrado. ¿Has perdido la ilusión?. Estas muy raro últimamente. Entonces dices que la inteligencia que actúa contra uno mismo se llama contrainteligencia. ¿Cómo? ¡ah que ahora llevas un diario de papel!. Que fuera de onda ¿no?. Oye y que me parece muy cierto eso de que con infancias precarias e identidades mal construidas se lleva todos los números para tener una adolescencia aislada, cercana a los grupos marginales o en el peor de los casos, completamente rota. Espero que estés anotando en ese diario todas las cosas que vas aprendiendo. Ya y chorradas, ya imagino, ya.

Muro Caspe

Los años tristes (B.S.O.)

Cuanto jaleo estas semanas. Ademas estoy pachucho, vamos… resfriado, alérgico y alguna que otra cosa más. Terminar un trabajo, empezar otro. Acabarlo también. Comprar billetes y pensar en el futuro. El futuro, siempre atendiendo al futuro. Mientras se me ha olvidado comentar por aquí algunas cosasdel presente. Imperfecto. Lluvioso. Como el disco que nos trajo Hembra Beta en su última visita. Paisaje gris, empapado de cosas bonitas, delicadas, tristes pero no llorosas. Yo hace tiempo que no regalo una compilación. Pero ya tengo una en la recámara, ahora solo me falta el packaging. Venga que ya os puedo adelantar el título: Los años tristes. Pero tampoco es para echarse a llorar. Es solo un título. Un título de verdad. El que quiera una copia que la pida. Mientras voy a seguir pensando en todo lo qué me queda por hacer. No se que yo seré mañana. Y es que aun con el billete en la mano, recién salido de la impresora, no tengo muy claro a donde voy.

Dictaduras #deblancoyverde

Los únicos verdes que me gustan son el verde cespet y el verde verdad. No me gustan los uniformes, ni aunque sean festivos. Nunca me gustó que me dijesen como me tengo que vestir. La alegría no se puede imponer. Soy tan feliz de negro como de rojo. A pesar de que no soy especialmente feliz contradiciendo ordenes, esta no la voy a respetar. No seré empleado del mes. Tampoco daré mucho mal. Ya lo sabéis, ya lo he dicho.